Pedazos de nuestro pueblo, pedazos de nosotros mismos. Adéntrate en este blog y descubre trocitos singulares de nuestro presente y de nuestros antepasados. Espero que te guste y espero tus comentarios al final de los artículos.

viernes, 3 de enero de 2014

EL MONTE VIEJO. SUS ORÍGENES COMO MONTE DE PROPIOS.

La historia de este monte viene íntimamente ligada a nuestro pueblo; desde tiempos ancestrales, el pequeño promontorio, a escasos kilómetros de nuestra población, ha servido como refugio, lugar de pastoreo y, como veremos, como medio de subsistencia de muchos habitantes de nuestro pueblo.

Pinar de la Hoya del Agua, que pertenecía en su origen al Monte Viejo.
El llamado Monte de Propios, o más adelante, Monte Viejo, es un lugar natural privilegiado: está enclavado entre las fincas de Buenavista, el llamado Pinar de Sandoval, también perteneciente a él, que pertenece al término vecino de Pozoamargo, la Hoya del Agua -antes llamada Hoya la Puerca- y Villapardillo. Desde antiguo, ha sido un monte que ha estado nombrado en circunscripciones como la de Madoz o incluso la de Felipe II. Se le ha nombrado como un monte repleto de matorrales bajos, pinos y, en regla general, como un entorno natural de una categoría media. Su situación privilegiada, cercana a la llamada Cañada Real, lo convierte en un sitio estratégico con recursos naturales.

Hablar del Monte Viejo es hablar de Casas de Haro. En 1837, con la llegada del Ayuntamiento Constitucional, y situando a nuestro pueblo como municipio independiente de San Clemente, se comienza a nombrar el lugar como Propio. Esto quiere decir que el Monte Viejo pertenece a todo Casas de Haro, o si queremos, al Ayuntamiento de Casas de Haro.

De ahí podemos extraer que, hasta la desamortización de Madoz, a mediados del siglo XIX, el Ayuntamiento percibía ingresos de ciudadanos que se aprovechaban de los recursos que se podían extraer del mismo. Pongamos como ejemplo la recogida de la bellota. Se publicaban las condiciones de subasta, había alguien que pujaba, se la quedaba y, con ello, podía recoger toda la bellota que hubiera en el Monte de los Propios. Lo mismo ocurría con la leña, aplicándose desbroces de árboles, con el pastoreo del ganado, etc...

José Cuenca, padre de Luz Cuenca Requena.
Libro de las fiestas de Casas de Haro, 2008
Nuestro pueblo no ha estado exento de momentos de especial penuria económica. A mediados del siglo XIX, unas constantes nevadas supusieron que el Ayuntamiento permitiera a los habitantes cortar leña, realizando un desbroce de los árboles para poder calentarse. Y es que se corría el riesgo de congelación, especialmente entre las familias más necesitadas, que eran prácticamente la mayoría.

Pero sin hablar de esos contratiempos climatológicos, debemos situarnos en el contexto lógico para entender mejor su historia. Nos hallamos en los estertores del Absolutismo. El rey Fernando VII, parangón del absolutismo más caduco, acaba de fallecer. Con él deja la estela de las Guerras Carlistas, un conflicto sucesorio entre Isabel y Carlos María, hija y hermano del rey. En ese contexto bélico, Casas de Haro adquiere relevancia, dado que a través de sus tierras, las huestes de uno y otro bando camparán a sus anchas.

En estos momentos, la reina María Cristina se hace con el gobierno, y su Real Decreto de 1836 inaugura nuestro Ayuntamiento. El 1 de enero de 1837 Casas de Haro comienza su andadura jurando la Constitución del 15 de agosto de 1836:

Habilitado, publicada la Constitución en 15 de agosto de 1836.-
Los señores del Ayuntamiento Constitucional de esta Villa[1], en sesión de hoy han tenido por conveniente acordar lo siguiente:
Atendiendo a las relevantes circunstancias y adhesión a la Constitución y su Majestad la Reina Isabel II y su Augusta madre, regente de estos reinos, y otros nacionales, que con hechos positivos y públicos, se halla adornado Saturnino Carretero, secretario que ha sido en este Ayuntamiento Constitucional en el año anterior, y los buenos servicios que en esta parte ha prestado; se le repone nuevamente en el uso y ejercicio de secretario de este Ayuntamiento Constitucional, dotado con cien ducados de renta en satisfacción de su trabajo, los que le serán pagados de los fondos de el común”


[1] Se trata del Alcalde Bartolomé Aroca y los concejales, ordenados respectivamente por el número de regidor que ocupan, Clemente Ximénez, Juan Montero, Julián Esteso y Julián Montero Montoya. El procurador síndico es Juan López Bañejil y el Secretario del nuevo Ayuntamiento Saturnino Carretero Moya.

 Ya que hablamos de contexto, en nuestro pueblo existía ya un comercio al por menor y también una taberna en la que se surtía aguardiente y vino. Sin salir de este año, el 2 de enero se nombra el primer arrendamiento que percibirá el Ayuntamiento, que no es otro que el de pesas y medidas, por el cual alguien paga al Ayuntamiento una suma para establecer los pesos y medidas que regirán durante todo el año.

En este día se acuerda publicar en los sitios de costumbre los requisitos para acceder al ramo de pesas y medidas, especialmente en lo que respecta a “tiendas de aceytes y abacería[1], taberna (…)”. Podemos observar que ya durante 1837 existía, al menos, una tienda de comestibles y una taberna en Casas de Haro. Por otro lado, el remate de esta medida se realizará “el día seis[2] del corriente a la salida de Misa mayor en la plaza de esta Villa”.


[1]  Según la RAE, una abacería es un “puesto o tienda donde se venden al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao, etc.”
[2] Referido al día 6 de enero, fiesta de los Reyes Magos y finalización de la Navidad.

Una vez ubicados en nuestro pueblo y centrándonos en este contexto, comenzaremos a hablar del monte de los propios. Y tendremos que hablar de las penurias económicas de los ciudadanos de Casas de Haro. En un pueblo en el que la mayoría de los habitantes no sabían leer ni escribir; en el que las cosechas habían sido exiguas; y en el que la mayoría de los habitantes estaban en la pobreza más absoluta, atendiendo a la situación bélica que se avecinaba, muchos habitantes robaban del Monte Viejo leña para poder sobrevivir.

El 16 de abril de 1837 el Ayuntamiento en pleno mandó al mayordomo de Propios, el señor Ambrosio López, a que impusiera multas a todos aquellos a los que se les sorprendiera robando leña.

“Manifestó el Sr. Presidente la necesidad que había de formar un medio fuerte y riguroso para contener los abusos que se notan en cuanto a cortar leña del Monte de los fondos del común de esta Villa, puesto que la multa impuesta no es suficiente atendiendo a la pobreza que padecen los que cortan: seguidamente se acordó por unanimidad que a todo el que se coja con leña se le exija 4 reales y dos días de arresto; y si no se puede extraer dicha multa, que sufran cuatro días de arresto, y cuando el daño originado sea de consideración se le pondrá la denuncia ante el juez competente”.
Haciendo cuerva en el campo: Teodora Carretero.
Libro de las Fiestas, 2010.

Sin embargo, los habitantes seguían robando leña, y al parecer, se les daba igual ser arrestados o tener que pagar la multa, dado que la necesidad y el hambre eran lo que les hacía incurrir en esas conductas delictivas. Un habitante de Casas de Haro recorría esa distancia para robar leña, hacer con ella gavillas de leña y llevarla a los vecinos pueblos de Pozoamargo o Sisante para venderla, y con ello, subsistir un día más en su ya pesarosa vida. Es más, viendo que este acuerdo los perjudicaba, iban a extraer recursos del Monte Viejo por la noche. El 31 de diciembre de 1837 se expone por el Ayuntamiento la conducta y la necesidad de estos miserables habitantes de nuestro pueblo.

“El síndico manifestó que sin embargo de lo manifestado por los regidores que habían dado supieron y es cierto no llevaron a debido efecto los acuerdos en todas sus partes, es por causa de que en todos los que se encuentran con leña son los más pobres que no pudiendo extraerles la multa prevenida, se les deja porque no perezcan de hambre.

El Sr. Presidente manifestó que había llevado varias multas pero que es tanta la necesidad que les nota que muchos, los más no pueden pagar un ochavo, y le es doloroso sujetarlos a una prisión que indudablemente perecerían en ella de necesidad, y dicen que se les deje trabajar o se les deje traer leña o si han de ir a robar, y que otros dicen que tanta parte sierra uno como otros, y que de noche no es fácil guardarlo y cuando más con exceso cortan, y que por ello está resulto a llevar a decido efecto lo que se acuerde nuevamente”.

El 8 de febrero de 1838 transcribiremos una sesión de la que podemos extraer todo lo que anteriormente hemos comentado. En esta sesión se acuerda permitir a estos pobres habitantes que extraigan leña del Monte de los Propios, multando a aquellos que no tengan necesidad de ese sustento e incurran en conductas irregulares.

“El Sr. Presidente dijo que el motivo de la reunión del Ayuntamiento lo motivaba para informar a la corporación del estado en que se halla el Monte de los propios de esta Villa, la mucha leña que de él cortan sin consideración tanto los vecinos de esta villa como los de los pueblos inmediatos, que según los reconocimientos que él mismo ha hecho, se encuentra casi totalmente destrozado todo el enarbolado, para cuyo fin estaban reunidos para acordar las providencias que sean bastantes a contener la corta de leña.
Sabida es la mucha necesidad que hay en esta Villa e inmediatas que más de sus dos terceras partes están pereciendo de hambre, sabido es que no hay quien ocupe a esta clase de gente menesterosa, no hay uno que ocupe a trabajar a un solo jornalero, la falta de viveros es tan grande que todos los de esta clase, se dedican solo a cortar fustas y palos y llevándolos a los pueblos inmediatos y a los vecinos de ésta que los compran, socorren por aquel día su necesidad, quedando con la misma o mayor para el siguiente o siguientes, que regularmente tienen que volver al mismo ejercicio por no dejar morir de necesidad a su dilatada familia. ¿Qué hará un juez que por el guarda y escolta destinado a la custodia de dicho monte se le presentará varios de estos infelices, pálidos de hambre, desnudos y descalzos, que sólo llevan un hacha que fiada han podido adquirir, para con ella cortar leña y no dejarles morir? Ciertamente, señores que nos estremece el alma de tener que proceder contra la miseria y necesidad. ¡Los más días se nos presentan varios de éstos, con dos o tres hijos que llevados de amor paterno siguen a sus padres porque los llevan ante el juez, y con sus lamentos estremecen los más duros y empedernidos corazones! Varias providencias he tomado junto con ustedes  pero ninguna es bastante a contener la corta de leña pues es el único medio de que pueden echar mano para no morir y que no extravíen a otros ejercicios que pudieran ser de más funestas consecuencias.
Saben ustedes el resultado de las escoltas que han salido porque ustedes han sido los jefes de ellas; en mi concepto sólo hemos conseguido emplear a los nacionales distrayéndolos de sus trabajos y sin que el resultado sea otro que evitar algunos, pero no a todos pues luego que la patrulla se retira salen y cortan; y cuando más salen de noche que es más difícil su custodia; pero ¿de dónde se han de socorrer éstos que empleados por nosotros dejan su trabajo?; sacar de los que pillan cortando; es imposible por más fácil los fuera pensar en una cárcel un año y morir en ella, que estar en una cosa que no tienen; venderles una finca (alguien la tiene) ¿quién la compra? Nadie: poner las denuncias sería doloroso, pues yo no alcanzo el medio que se tomaría para que la corporación pueda subsanarse de la responsabilidad en que está pues los hombres se acaban y las haciendas se aminoran con la guerra civil que nos destroza, muchos pueblos carecen de estos arbitrios con que poder socorrer esa primera necesidad, pues tratemos de que no mueran los pobres, que nosotros somos sus padres y protectores, por cuantos medios nos sugiera nuestro celo y tratemos al mismo tiempo de ponernos en cubierto con las autoridades superiores que se desecharán nuestros acuerdos y más cuando se dirigen a la conservación de nuestros hermanos”.


viernes, 20 de diciembre de 2013

LA ESTRELLA DE NAVIDAD

En Casas de Haro, desde el inicio de la Democracia, se ha engalanado siempre el campanario de la Iglesia del centro, con una estrella, la de Belén.


A finales de los años 70, situando quizá el año 1975-1978, un grupo de jóvenes que iban a la llamada Escuela de Extensión Agraria, con ayuda de los herreros de Casas de Haro, forjaron en hierro la estructura de una estrella, que recordaba a la que los Reyes Magos seguían de Oriente y les orientaba a Belén.

Según el evangelio según San Mateo, la estrella se le apareció a unos gobernantes, magos o hechiceros en el Este y, gracias a sus vaticinios, vinieron a adorar al Niño que había nacido en el portal de Belén.

(2:1) Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén (2:2) y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en el este y hemos venido a adorarlo"

Durante todos estos años, sin falta, por estas fechas, cuando cae la noche, la estrella se ilumina: las nuevas tecnologías han hecho que ahora la estrella luzca con esas fórmulas LED que le dan un aspecto más uniforme, pero antaño, cuando ese grupo de jóvenes y los herreros de Casas de Haro, que ahora ya han crecido y son orgullosos abuelos, o que por desgracia no están ya con nosotros, subieron como buenamente pudieron la estrella a la cúspide del campanario, no sin grandes trabajos, contemplaron maravillados tal obra, para que ahora nos sirva de ejemplo a las generaciones venideras.

En algún lugar hablamos de la unión de nuestro pueblo para conseguir empeños comunes. Quizá lecciones como ésta deberían cundir ahora; deberíamos unirnos para conseguir lo que deseemos, sirviendo como ejemplo nuestros padres o abuelos, que ya en 1.978 dejaron al margen sus problemas y disputas diarios para conseguir un empeño en común: que Casas de Haro luciera con la luz de la Navidad.

En esa época, a finales de los años 70, se estaba terminando el abastecimiento de agua a nuestro pueblo, también se había terminado el Campo de Fútbol y comenzaron a cobrarse impuestos como el de basuras o el de tractores o vehículos agrícolas. En el año 1979, se dio de baja la agrupación de Los Pavos, actual barrio de arriba, dada su unión con el barrio de Abajo. Obviamente, sufrimos años de transformación y modernización de nuestro municipio, pero eso es otra historia.

Resultando que debido a las últimas construcciones, la entidad de población Los Pavos hoy forma de hecho una sola entidad de población con la de Casas de Haro es aconsejable la desaparición de la primera por fusión; el Ayuntamiento por unanimidad, acuerda proponer la baja de la entidad de población los Pavos por fusión con la de Casas de Haro. (16 de julio de 1979)


miércoles, 13 de noviembre de 2013

LA SETA DE CARDO

Una de las especies más afamadas y valoradas de nuestra tierra es la llamada seta de cardo, que comienza a crecer en otoño, para acabar en los guisos y fogones de nuestra tierra. Suele crecer en añojales o terrenos incultivados, en el margen de muchos caminos, lindes o ribazos, siempre asociado a otras plantas, como los cardos, dado que su raíz actúa como sustento del hongo en sí.

Su nombre científico, pleurotus eryngii está asociado con la pleurotus ostreatus, que no es otra que la seta cultivada y que podemos comprar en cualquier establecimiento. Esta seta también crece en estado silvestre, denominándola también seta de escalón, por su crecimiento imbricado, o seta de cespa, dado que suele surgir en las viñas. La seta de cardo. Se han estado investigando opciones para poder cultivar con éxito esta especie silvestre con excelentes resultados.


La seta de cardo o pleurotus eryngii tiene un sombrero de 4 a 10 cm de diámetro, de color que puede ir desde el más blaquecino o amarillento hasta el color cremoso, típico de una seta. El margen de este hongo es enrollado. El pie es blanco, relleno, muchas veces excéntrico del sombrero, sin anillo, atenuado en su baso y conectado a las raíces secas de las plantas herbáceas de las que saca su alimento, casi siempre de la familia de las umbelíferas.


Se suelen desarrollar en terrenos calizos: en eriales, baldíos, bordes de caminos, etc... donde se suele producir el cardo corredor (eryngium campestre). Esta planta espinosa suele crecer en primavera y en esta época ha sido separada de la raíz y va corriendo de un lado a otro. Nuestra seta de cardo se aprovecha de su raíz y obtiene su alimento de él. Sin embargo, al ser tan reducido su espacio de hábitat, la recogida es fundamental para no esqulmar este tipo de seta. Principalmente, se debe cortar el pie con una navaja sin hurgar en el terreno, para no estropear su posible reproducción.

En el inicio del otoño, cuando se producen las primeras lluvias, es fácil ver muchos caminantes que se sitúan en los márgenes de los caminos, en antiguos eriales o en terrenos baldíos caminando y con la vista enclavada en el suelo. Estos caminantes seleccionan y recogen estas setas que han ido adquiriendo renombre y son muy queridas en toda nuestra región. Sin embargo, la presión a la que son sometidas estas setas provoca que en muchas ocasiones se recojan setas muy pequeñas, no favoreciendo a su reproducción.


Los nombres que puede tener esta planta siempre dependen del lugar en el que nos hallemos. Se las llama de distintas formas, como puede ser seta de cardacuca, seta de carracuca o seta de cardocuco. En otros lares, como la vecina provincia de Albacete también se la llama seta de cañeje, por estar asociada a una planta denominada Ferula comunis o Thapsia villosa.

Esta seta tiene una curiosa forma de conservación: nuestro pueblo desde antiguo ha tenido mucho interés en recolectar setas. La manera tradicional de conservación se basa en el secado, insertando las setas en un hilo que se cuelga en un lugar sombreado y ventilado. Lo bueno de esta forma de conservación es que podemos tener setas frescas todo el año, simplemente sumergiéndolas en agua unos minutos antes de su consumición.

En Etnomicología en Castilla-La Mancha, de J. A. Fajardo, A. Verde, D. Rivera y C. Obón, de 2010, se comenta el desarrollo que ha tenido esta seta en la actualidad, dado que:

El abandono de la agricultura de montaña ha supuesto el incremento de los espacios disponibles para la fructificación de las setas. Pequeñas parcelas destinadas tradicionalmente al cultivo marginal de cereales son hoy el hábitat ideal para el crecimiento de Pleurotus eryngii.


El aporte nutricional de esta seta está bien documentado. Es una fuente natural de vitamina B2 y de otros nutrientes que son beneficiosos para el organismo. 

En cuanto al aspecto nutricional, es un alimento con un significativo aporte de vitamina B2, potasio, yodo, agua y vitamina B3. El resto de nutrientes presentes en este alimento, ordenados por relevancia de su presencia, son: vitamina B, vitamina B9, fibra, selenio, fósforo, vitamina C, ácidos grasos poliinsaturados, hidratos de carbono, hierro, vitamina B6, magnesio, cinc, proteínas, calorías, calcio, vitamina E, ácidos grasos saturados, grasa, sodio y ácidos grasos monoinsaturados.
La seta de cardo constituye una fuente natural de vitamina B2 -o riboflavina-, lo que favorece la actividad oxigenadora intercelular, mejorando el estado de las células del sistema nervioso y colaborando en la regeneración de tejidos como piel, cabello, uñas y mucosas, y de forma especial en la integridad de la córnea, contribuyendo de esta manera a mejorar la salud visual. Esta vitamina interviene además en la transformación de los alimentos en energía, y complementa a la vitamina E en su actividad antioxidante, y a las vitaminas B3 y B6 en la producción de glóbulos rojos, ayudando a mantener el sistema inmune en buen estado.
La seta de cardo destaca por su aporte de potasio, que junto con el sodio, se encarga de regular el balance ácido-base y la concentración de agua en sangre y tejidos. Las concentraciones de estos dos elementos en el interior y exterior de las células de nuestro organismo, generan un potencial eléctrico que propicia las contracciones musculares y el impulso nervioso, con especial relevancia en la actividad cardíaca.
Por la presencia de yodo entre sus nutrientes, la seta de cardo favorece el funcionamiento de los tejidos nerviosos y musculares, así como el sistema circulatorio. Además, el yodo, colabora en el metabolismo de otros nutrientes, y juega un papel esencial en el adecuado desarrollo de la glándula tiroidea.
La seta de cardo contiene un 91,40% de agua, y por lo tanto favorece la hidratación de nuestro organismo, al que debemos abastecer, incluyendo el consumo a través de los alimentos, con una cantidad de agua que oscila entre los 2,7 y los 3,7 litros, dependiendo de cada constitución, de la actividad física desarrollada, o de estados como el embarazo, la lactancia, enfermedad o exposición a fuentes de calor, circunstancias estas últimas donde las necesidades de consumo aumentan.
Por su aporte de vitamina B3 -o niacina- la seta de cardo interviene en el proceso de transformación de energía a partir de hidratos de carbono, proteínas y grasas, y contribuye a relajar los vasos sanguíneos dotándoles de elasticidad, a estabilizar los niveles de glucosa y ácidos grasos en la sangre, y a reducir el colesterol secretado por el hígado. Junto con otras vitaminas del complejo B, la niacina ayuda a mantener sanas piel y mucosas digestivas, además de colaborar en el buen estado del sistema nervioso.