Pedazos de nuestro pueblo, pedazos de nosotros mismos. Adéntrate en este blog y descubre trocitos singulares de nuestro presente y de nuestros antepasados. Espero que te guste y espero tus comentarios al final de los artículos.
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sábado, 20 de diciembre de 2014

LA PERRA GUARDIANA: ROMANCE TRADICIONAL DE CASAS DE HARO


El Romance surge en la España del siglo XV. Normalmente, en las poblaciones más o menos acomodadas, solía venir de vez en cuando un juglar que recitaba versos, así como ciegos y pillos en general que, por unas monedas, recitaban unos versos que se pierden en el albor de los tiempos.

 Estos juglares repetían varias veces el mismo romance y eso impregnaba en la memoria de nuestros antepasados, en muchas ocasiones, gente de campo que no sabía ni leer ni escribir, ágrafa en su mayoría, pero que aprendía estos romances y luego los ha ido transmitiendo de generación en generación.

Estos romances suelen tener una forma estilística en versos octosílabos y rimando en asonante en los versos pares.

Pues bien, hemos podido recopilar información de uno de los romances tradicionales que nuestros antepasados recitaban en Casas de Haro y que habían sido transmitidos de generación en generación. En muchas ocasiones, como en ésta, el paso de los años y la transmisión oral han ido deformado el sentido del romance original, en el que, por olvidos o por añadiduras propias, se crea un romance que en muchos casos no tiene nada que ver con el original. En Casas de Haro hay tradición de romances, como también podemos ver en el romance de Conde Olinos.

En Casas de Haro siempre se ha hablado del romance de La Perra Guardiana, cuando en el Romancero se la denomina "La Loba Parda" o "El Romance de la Loba", como podemos ver en las tres versiones sorianas que en la revista de la Fundación Jiménez Díaz se expone.

Según Luis Díaz Viana, el romance la loba tiene que ver con la trashumancia que en la provincia de Soria se dio en el siglo XV. Obviamente, nuestro pueblo tiene una tradición trashumante que se pierde en la formación de nuestro pueblo. Es evidente que nuestro pueblo surge en el siglo XVI a la sombra de un camino real, antigua calzada romana, de la que se tienen vestigios de ser usada por la trashumancia en este siglo. Dicha ruta de la trashumancia corría y corre por el monte de Villapardillo, o como se atestigua en documentos encontrados en San Clemente "Villa el Pardillo".

¿Podría ser una forma de llegar este romance a Casas de Haro? Imagínemonos una antigua heredad, propiedad de la familia Haro, en la que habían no más de 3 ó 4 familias de jornaleros. Imaginémonos que en esta propiedad, durante unos días al año, una ruta de pastores trashumantes atravesaran dicha finca y nutrieran a los aldeanos de historias. E imaginémonos que el romance de la perra guardiana no es otra cosa que el vestigio de aquellos pastores que en el siglo XVI contaban historias y que se ha transmitido generación a generación.

Ya puestos a terminar de imaginar, en muchos casos, estos romances se pierden. De ahí la importancia de conseguir sacar del olvido de nuestros mayores estos tesoros de nosotros mismos que se hallan muchas veces, perdidos en la memoria de nuestros abuelos y mayores.

Este romance se trataba de una canción que ha sido recogida por estudiosos de nuestro romancero. En el Cancionero Segoviano, de Agapito Marazuela, ya comenta que este romance le fue cantado con zambomba y con música de rabel en sus últimos versos. Asímismo, Ramón Menéndez Pidal, en su "Estudios sobre el Romancero" también observa que los pastores le cantaban esta melodía.

Estamos hablando de un romance que muy poco tiene que ver con gestas caballerosas, por su estructura más tiene que ver con una fábula en la que el tema de la historia está bien estructurado. Luis Díaz Viana, en el artículo más arriba comentado, lo expone así:

"Pero centrémonos en el argumento pastoril de la "Loba parda". Este tema, que utiliza recursos muy frecuentes en los cuentos populares y en las fábulas, presenta, a pesar de ello, rasgos ambientales perfectamente realistas. Los animales hablan entre sí, como en las narraciones fantásticas pero, en lo demás, el romance resulta enormemente verosímil, refiriéndose a hechos y objetos cotidianos para las gentes dedicadas al pastoreo"
En conclusión, nos hallamos con un romance pastoril, que entronca con nuestra historia y que nos hace pensar en las personas que, desinteresadamente, nos lo cantaron. Es más, hablamos de personas que, en muchos casos, ya no se encuentran entre nosotros, y nos ofrecen la grandiosa idea de rescatar un pedazo de nuestra inteligencia colectiva, pedazos de nosotros mismos. El tema pastoril y trashumante hace que este romance entronque con los primeros pobladores de estos campos, preñados de pinares y monte bajo, que tenían a la ganadería y al pastoreo como piedra determinante de la riqueza. 

Éstas son las dos versiones de la Perra Guardiana, un romance tradicional de nuestro pueblo, de Casas de Haro, en la provincia de Cuenca. 


LA PERRA GUARDIANA[1]

Estando en la mía choza
guardando la mía guitarra,
vi de bajar cuatro lobos
por encima de la cañada.
Venían echando a suerte
a ver a cuál le tocaba.
Le tocó a una pobre loba
manca, tuerta y jorobada.
Detente, loba, y no pases
que vas a salir cargada
que tengo cuatro cachorros
y una perra guardiana
y un perro con unos dientes
que Tatazuela se llama.
Ha dado la media vuelta
sacó la cordera blanca
la que quería el pastor
para hacer una zamarra:
las orejas pa unos guantes,
para guantes pa su dama
y el rabo pa una correa
para taparse las bragas,
la cabeza pa un zurrón
para guardar las cucharas.[2]

LA PERRA GUARDIANA  (II)

Vi de venir tres zorras
por detrás de una cañada,
venían echando a suerte
a ver a cuál le tocaba.
Le tocó a una pobre zorra
tuerta, manca y jorobada:
le dio tres vueltas al corral
y no pudo sacar nada.
Le vuelve a dar otras tres,
sacó una borrega blanca,
hija de una negra,
nieta de una peludana.
Si me traes tu borrega blanca,
la cena tienes preparada:
siete cuartillos de leche
y otros siete de cuajada.
Yo no quiero tu borrega blanca
de tus dientes mascujada.
Yo quiero tu pellica
para hacer una zamarra;
de la zamarra un zurrón
para meter las cucharas;
de tus dientes, unos pendientes;
de tus colmillos, unos anillos
para las chicas del amo
que se lo pongan en los dedillos.[3]




[1]  Esta copla formaba parte probablemente de un poema mucho más largo que deberían haber aprendido nuestros mayores en su niñez. He recolectado dos versiones de esta Perra Guardiana, la segunda de las cuales adolece de un vocabulario más antiguo que esta primera. Los dos informantes, Narciso Moya y Emiliano Cuenca observan que se debió tratar de una copla que iba de boca en boca, puesto que los dos la escucharon en una aldea en su niñez al orete de la lumbre. Según Narciso Moya, esta coplilla era de “cuando reinaba Carolo”. En mi opinión, tiene las características de una labradora, aunque la narración lleva emparejada la etiqueta de cuento; por lo tanto, es lógico que los mayores las enseñaran a sus hijos o a los más pequeños, cosa que ha hecho que llegue a nosotros. Es imprescindible consignar que he descubierto que se halla dentro de la tradición del romancero. Y que, como tal, tiene un origen pastoril altamente ligado a la trashumancia, aunque con sus toques de fábula. Su título original, “la loba parda”, no difiere de la temática de los dos que hemos recolectado en Casas de Haro, si bien están muy retocados los que hemos recogido. Desde Soria, pasando por Ávila o por León, podemos encontrar referencias a este romance en Menéndez Pidal, Romancero Hispánico, 1953, pág. 303 o en A. Marazuela en “Cancionero Segoviano”, pág. 333 y siguientes. Ya en Castilla-La Mancha, hallaremos documentación sobre este romance en “Cancionero Musical Manchego” de P. Echevarría Bravo, pág. 401.
[2]  Ésta es la versión de Narciso Moya.
[3]  Ésta es la versión de Emiliano Cuenca Santos. Como se puede observar, las dos versiones son muy distintas depende de la persona que las aprenda. De ahí la literatura popular es rica porque el único medio de transmisión es el oral, y como componente principal del mismo, cada quien pone lo que quiere o puede de su cosecha. Éste es un ejemplo claro de la ilustración de lo que hace la literatura popular. Seguro que si alguien sabe o ha oído este cantar podrá recitarlo o cantarlo de forma distinta a éstos.







viernes, 8 de agosto de 2014

SI DIOS QUIERE... Y EL BORRICO NO SE MUERE

Cuentan los lugareños más antiguos, aquellos que transmiten la sabiduría de generación en generación que la expresión "Si Dios quiere" que utilizamos al final de nuestras frases tiene una explicación muy concreta en uno de esos cuentos que se transmiten de boca en boca.

Libro de las fiestas Santa Mª Magdalena, 2006
Y es que utilizar la interjección "Si Dios quiere", cuando, por ejemplo, decimos: "nos vemos mañana, si Dios quiere" cuentan los lugareños que había dos amigos que se juntaron en el camino del molino. Era tiempo de siega y, por tanto, de acarreo de grano para conseguir harina. Hablando de cómo iba a ser la cosecha, de qué tal estaba el trabajo y otras menudencias varias, uno a otro le comentó:

-Mañana vendremos al molino, si Dios quiere-. 

El otro amigo, no muy creyente, le espetó al amigo con cierto desprecio:

-Yo vendré al molino quiera Dios o no quiera-.

Al día siguiente, después de la faena, como todas las tardes, el amigo temeroso se encontró con que su amigo no había ido al molino. Y busca que te busca, y pregunta que te preguntarás, se encontró con que a su buen amigo, poco temeroso de Dios, se le había muerto el burro, y, por tanto, no había podido ir al molino.

Fuente. Libro de las Fiestas Santa María Magdalena 2007.
La moraleja de esta historia es que seamos temerosos de los designios de Dios, puesto que nunca sabe lo que puede ocurrirnos. Esta historia ha llegado a mis manos y tal cual, la comparto con todos ustedes, temerosos, creyentes o no creyentes. ¿Tendrá todo esto que ver con aquel chascarrillo que se dice de "si Dios quiere, y el borrico no se muere"?

Libro de las Fiestas Santa María Magdalena, 2006.



domingo, 2 de febrero de 2014

LAS NARANJILLAS

Dentro de nuestro acerbo cultural, aquel tesoro inmaterial que forma parte de nuestra identidad como pueblo, hoy hablaremos de una de las danzas que componen los machotines.

Iremos desgranando, cual cuentas de un rosario, el sentido de las danzas y bailes de nuestro pueblo. Y nada mejor que empezar con el baile que, a juicio personal, es de los más lucidos de nuestra danza y paloteo.

Tiendo a pensar que el personaje de "la portuguesilla" llegó a existir en nuestro pueblo. De ser así, probablemente, sería una mujer "ligerita de cascos", como veremos cuando analicemos el significado de esta danza. Obviamente, hablamos siempre en un plano simbólico. Aquí no había naranjos, pero sí tapias. ¿Os imagináis a alguien tirando naranjas al patio de al lado? En esa época, eran constantes los tratos con lugares como Alcoy y Alicante. Muchos de nuestros productos, como el aceite o el vino, salían hacia allá y eran vendidos con más o menos tino por comerciantes que pasaban por el pueblo y los transportaban en borricos. Y habría que suponer que de allí se trajo esta danza, con claras reminiscencias levantinas.

Atendiendo a nuestro folklore popular, las naranjillas se cantan así:

NARANJILLAS DE PORTUGUESILLAS
NARANJILLAS DE MI NARANJAL.
ARROJÁDMELAS Y ARROJÁDMELAS
Y VOLVÉDMELAS A ARROJAR
Y VOLVÉDMELAS A ARROJAR
ARROJABA LA PORTUGUESILLA
NARANJILLAS A MI NARANJAL.


Es uno de los bailes de nuestro pueblo en el que se emplea los palos que, como todos sabréis, entrechocan entre sí, y también las castañuelas. En el momento en que en la canción se canta "Y volvédmelas a arrojar", parte de los danzantes dejan sus palos y evolucionan en círculo tocando las castañuelas.

De diversas investigaciones hemos podido concluir datando esta canción alrededor de 1620. El libro en cuestión que recoge las naranjillas es el libro de Tonos Castellanos B, que perteneció al Ducado de Medinacelli y pasó, posteriormente, a manos privadas. Una de las copias de este libro se encuentra en Mallorca. El inicio de esta composición profana comienza con 

Arrojome las naranjicas 
con los ramos del blanco azahar,
arrojómelas y arrojéselas 
y volviómelas a arrojar.

Se trata de una composición enteramente profana del siglo XVI, altamente repetida en nuestra literatura del Siglo de Oro. Es anónima, aunque la evolución del cantar en aldeas, literatura de la época, etc está muy documentada, incluso en el folklore portugués. Obviamente, ha llegado a nosotros con muy pocos cambios, aunque la evolución de diversas palabras es diferente. También el sentido de esta danza puede resultarnos algo oscuro.

Sin embargo, en el contexto de la época, esta canción profana tenía un sentido muy concreto. En la literatura del Siglo de Oro, referirse a un cítrico era simbología del amor realizado, completo. Ciertamente, se trata de una metáfora del amor satisfecho, con un claro contenido sexual. Debemos recordar, como ejemplo, este poema del siglo XVI, en el que ya se hace referencia a esta simbología.

Lávanse las casadas
con agua de limones;
láveme yo, cuitada,
con penas y dolores.

Se trata de un poema de amor gozoso, en el que el autor nos cuenta su amor correspondido. Como podréis comprobar a continuación, se trata de un poema cantado, que bien podría ser cantado por nosotros cuando bailáramos las naranjillas. Su composición original era a tres voces, aunque musicalizado, ha pasado a nosotros con el lógico olvido de una tradición oral que perpetúa el original, pero que va cercenando la canción hasta reducirla a la mínima expresión.


Arrojome las naranjicas 
con los ramos del blanco azahar,
arrojómelas y arrojéselas 
y volviómelas a arrojar.

De sus manos hizo un día 
la niña tiros de amores,
y de naranjas y flores, 
balas de su artillería;
comenzó su batería 
contra mí, que la miraba;
yo las balas le tiraba 
por dalle más que tirar:
arrojómelas y arrojéselas 
y volviómelas a arrojar.

Gustó la niña del juego, 
porque el trato aviva el gusto,
y yo, que a su humor me ajusto,
más me iba abrasando en fuego;
cogiendo otras de nuevo, 
con su hermosa y blanca mano
tiraba, con pecho ufano, 
siendo divino el tirar:
arrojómelas y arrojéselas 
y volviómelas a arrojar. 







viernes, 19 de julio de 2013

EL PUEBLO DE LOS DONES

Este es un mapa de toda la comarca. Con la "A" encima está nuestro pueblo, el pueblo de los dones, Casas de Haro
Éste es un mapa de toda la comarca. Con la "A" encima está nuestro pueblo, el pueblo de los dones,Casas de Haro
En Casas de Haro los dones,
en Minaya los pleitistas,
en Teatinos los tramposos,
en los Pinos los guerristas.
En Vara de Rey, señores,
poco pan y poca leña,
y en Sisante bachilleras
que hacen en siete semanas
catorce pares de medias.
En Pozoamargo buen tirador de escopeta,
que por matar una liebre mató una quinquireta [1],
pero que no la mató él, se la encontró muerta.´

Aquí reproducimos un pequeño dicho nombrando a los pueblos de alrededor. Nuestro pueblo siempre tomará los dones, y los demás siempre tendrán alguna tara.

En el libro "Diccionario de gentilicios y seudogentilicios de la provincia de Albacete", de María del Pilar Cruz Herrera, se le llama a los de Minaya "pleitistas" por parte de los habitantes de Casas de Fernando Alonso, Casas de Haro, El Provencio, San Clemente y los albaceteños Santa Marta y Villarrobledo. De hecho, este dictado tópico con una mezcla de las "taras" de los pueblos de alrededor, también es reproducido aquí, aunque algo más corto que el que se ha podido ver en Casas de Haro, y que aquí reproducimos.

Nuestro pueblo, según este dictado tópico, sería un pueblo de señoritos, abocados a que se les llamara de usted y de don, por el hecho de creerse los más señoritos de la comarca.



[1] Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, una quinquireta es un animal imaginario, al estilo de los famosos gamusinos, que se utilizaba para bromear con los cazadores novatos.


miércoles, 1 de mayo de 2013

MAYOS A LAS MUCHACHAS




Una vez terminada la celebración en cada una de las iglesias de Casas de Haro, la gente joven antiguamente iba de ronda por las casas de las muchachas jóvenes. Y normalmente se engalanaban los balcones de dichas casas con las llamadas "enramás" o mancollas. También se le cantaban los mayos a las muchachas, composición profana con estrofa muy parecida a la jota, en la que se ensalzas las virtudes e idealización de la belleza y cualidades femeninas.

I
Estamos a treinta
Del Abril cumplido,
Mañana entra mayo
Mayo bienvenido.
II
Viene su galán
Floreciendo mayos,
Con verdes pimpollos
Blancos y encarnados.
III
Encarnada rosa
Feliz primavera,
Los que han de cantar
Tu licencia esperan.
IV
Esperando estamos
Luz de la mañana,
Ver el cielo abierto
Y el sol en tu cara.
V
Cara y pinta hermosa
Número de Apeles,
Para dibujarte
No traigo pinceles.
VI
Pinceles son plumas
Una me has de dar,
De tus alas bellas
Águila imperial.
VII
Águila imperial
Al sueño reposas,
Despierta si duermes
Y oirás tu copia.
VIII
Copiosos y rubios
Tus cabellos son,
Tu cabeza es ara
De la discreción.
IX
Con discreción brillan
Tus finos pendientes,
Formando cupidos
Florecen tu frente.
X
Frente y cejas rubias
Tus pestañas brillan,
Tus ojos luceros
Relumbrantes son.
XI
Relumbrantes son
Tus mejillas bellas,
Tu nariz al punto
Discreción de perlas.
XII
Perlas son tus dientes
Tu boca un clavel,
Tus labios partidos
Dulce panal es.
XIII
El panal sellado
Que a la barba baja,
Que es dulce y sabroso
Que a la nieve cuaja.
XIV
Cuaja finas perlas
Tu fina garganta,
Con venas azules
Que al pecho levantan.
XV
Levantan los torpes
Son los que atormentan,
Y a la nieve cuajan
Fuentes que alimentan.
XVI
Alimento son
Señora tus brazos,
Con mil ramilletes
Déjame tus manos.
XVII
Manos más preciosas
No puedo pintar,
Cuerpo tan delgado
Talle más juncal.
XVIII
Delgada sois dama
Podéis perdonar,
Tu hermosura es tanta
No puedo pintar.
XIX
Pintar en tus piernas
Pequeñito el pie,
Menudito el paso
Hechicera es.
XX
Hechicera es
Aquí esta señora
Que … se llama
De esta calle Aurora.
XXI
Aurora en tus luces
Planta una azucena,
Mayo te prometo
Sea enhorabuena.

XXII
Señorita…
Si es de vuestro agrado,
Al señor…
Recibir por mayo.
XXIII
Quiérelo madama
Quiérelo gloriosa,
Clavel jaspeado
Encarnada rosa.
XXIV
Encarnada rosa
Azucena blanca,
Reina de este barrio
De esta calle mapa.
MAYOS
2012
XXV
Mapa de galanes
Tan sólo nos falta,
Una bendición
De tus manos blancas.
XXVI
Blanquea la Aurora
Y le dice al Sol,
Espejo brillante
Quédate con Dios.
XXVII
Quédate con Dios
Que el mayo se queda,
Con los resplandores
De tu cabellera.
XXVIII
Adiós alhelí
Adiós azucena,
Adiós clavellina
Adiós rosa bella.
XXIX
Quédate con Dios
Cierra la ventana,
La noche está fría
Vuélvete a la cama.
XXX
La noche está fría,
Vuélvete a la cama.


MAYOS A LA VIRGEN




En este vídeo compartimos una de las tradiciones de nuestro pueblo. Entrada la noche del 30 de abril, se cantan en las tres iglesias de Casas de Haro una composición poética con rasgos particularmente atractivos en las que se cuenta la historia de la Virgen y se ensalza sus virtudes. En este vídeo mostramos cómo el pueblo de Casas de Haro canta en la Iglesia del Barrio de Arriba, en las puertas de la Iglesia de San Julián, el mayo a la Virgen y también en la Iglesia de Santa María Magdalena, en el barrio de Abajo.




I
A esta puerta hemos llegado
con deseos de cantar,
danos tu licencia Reina,
para poder empezar.
II
A esta puerta hemos llegado
con alegría y contento,
por siempre sea alabado
Santísimo Sacramento.
III
A esta puerta hemos llegado
con contento y alegría,
Gloria al Padre, Gloria al Hijo,
Gloria a la Virgen María.
IV
Ya traemos la licencia
de alcaldes y regidores:
La principal es la vuesta
¡oh! Virgen de los Dolores.


V
Entre Dios primeramente,
que es Padre de pecadores,
y la Virgen excelente:
Entra mayo con sus flores.
VI
Hermosa Virgen piadosa
Osa cantarte inflamada:
Amada y Divina Aurora
Ahora nos das tú la gracia.
VII
Sin pecado concebida,
Vida sin culpa y sin tacha,
Tacha son luna y estrellas
Ella lucero del alba.
VIII
De tres años no cabales,
Vales para consagrada:
Grada grada la escalera,
Era alfombra de sus plantas.
IX
Hermosa entre las mujeres,
Eres de toda la mapa,
Que hasta la sierpe que llevas
Eva como una manzana.
X
Aunque casada o doncella,
Ella sin segunda Sara,
Ahora que Dios en cubierto
Cubierta estaba de gracia


XI
El mensajero Divino,
Vino San Gabriel se llama,
Llama con modestia grave
Ave María de Gracia.
XII
Sin duda tendréis le dijo
Hijo de Dios carne humana
Humana y madre descoge
Coge el sí y él se despacha.
XIII
Suplico que no despido,
Pido como siendo casta
Que hasta morir yo si puedo
Vivo siendo Virgen Santa.
XIV
Obediente respondistes
Distes Divina Zagala,
Haga Dios de su ropaje
Aje por toda la gala.
XV
José siendo Santo admira
Mira y la nota preñada
Nada hay aquí de desdichas
Dichas y muy celebradas


XVI
Por visitar al Bautista,
Vista diste a la montaña
Taña el Santo estando oculto
Culto rindió al que ocultaba.
XVII
En Belén en un portal
Tan sagrada y desposada
Posada tuviste al parto
Harto y desacomodada.
XVIII
Los pastores vigilantes
Antes de que de Belén partan
Hartas gracias le rindieron
Dieron muchas alabanzas.

XIX
El almudí puesto al pecho
Hecho Custodia sagrada,
Agrada al Niño en su lecho
Hecho su boca la mapa.


XX
Tres monarcas diligentes,
Gente que ahora se prepara
Para porque ya la estrella
Ella a Dios le muestra clara.
XXI
Sentado en sus brazos bellos
Ellos le adoran y abrazan,
Arcas de oro le rindieron
Dieron mirra, incienso Arabia.
XXII
El hombre circuncidió
Dio vista con la navaja,
Baja a redimir y muestra
Esta sangre para paga.
XXIII
Sagrada Virgen María
Hija de Joaquín y Ana,
Recibir por vuestro mayo
a San José Patriarca.
XXIV
Aquel cándido mancebo
De las esferas más altas,
De los encumbrados cielos,
De la Trinidad Sagrada.


XXV
Aquel varón que en el mundo
Fueron tan grandes sus ansias,
En serviros y agradaros
Hermosísima Diana.
XXVI
De tu puerta me despido,
Pido que sanéis mis llagas,
Ahora que adorarte vamos
Dulce prenda de mi alma.
XXVII
Levántate Bella Aurora,
Dale una vuelta a tu templo,
Que el mayo que se os ha echado
Es patriarca del cielo.
XXVIII
Levántate Bella Aurora,
Dale una vuelta a tu casa,
Que el mayo que se os ha echado
Es San José Patriarca.
XXIX
De tu puerta me despido,
De tu puerta y de tu templo
Y de Vos no me despido
Santísimo Sacramento.
XXX
De tu puerta me despido
De tu puerta y de tu altar
Y de Vos no me despido
Virgen de la Soledad.
XXXI
De tu puerta me despido,
De tu puerta y callejón
Y de Vos no me despido
Virgen de la Concepción.
XXXII
De tu puerta me despido
De tu huerto y alameda
Y de Vos no me despido
¡oh! María Magdalena.


XXXIII
En medio de aquí esta Iglesia
Hay un hermoso guindal:
Las ramas llegan al cielo
Y las guindas al altar.
XXXIV
De tu puerta me despido
Y saludo con agrado
Al Glorioso San Julián
Que es patrón de Casas de Haro.


XXXV
Quédate con Dios María
Y tu esposo San José,
Vamos a cantar el mayo
Donde nos lo paguen bien.
XXXVI
Quédate con Dios María
Hasta pasado mañada,
Que con tu licencia vamos
A cantárselo a las damas.
XXXVII
Echemos la despedida
Del templo donde está Dios,
Que el mayo ya se ha acabado
De la Virgen vámonos.
XXXVIII
Echemos la despedida
La que Dios echó a San Roque,
Que ninguno cante más
Y el instrumento no toque.


XXXIX
Echemos la despedida
La que echó Dios en Belén
Quien nos ha juntado aquí
Nos junte en la Gloria. Amén.


domingo, 21 de abril de 2013

PALABRAS DE CASAS DE HARO: EL ROCHO

Cuando nos referimos a un pequeño terreno irregular en el campo, nos podemos referir al rocho. Sin embargo, un terreno regular en el campo es un pedazo -o piazo-. Otros topónimos usados en Casas de Haro pueden ser bancal, para referirnos a una parcela de terreno en el huerto donde se plantan las semillas, o erial -era-, que es un solar sin edificar y donde se trillaba. Adentrémonos en cómo los antiguos utilizaban las palabras para referirse a los lugares en el campo.


En el lenguaje más propio de la agricultura, un rocho es una superficie de terreno irregular, muy difícil de medir, de muy poca extensión que se le ganaba al monte bajo o a los pinares, muy desarrollados en nuestro término municipal.

Ya Joaquín López Barrera, en 1905, en su Estudio de Barbarismos de la Provincia de Cuenca, nos habla de este término, para referirse a él de la forma siguiente:
Sirve para indicar un terreno montuoso que se ha roturado para el cultivo. Los rochos son esos pedazos de tierra labrada que vemos en las laderas de los montes, rodeados de carrascales y pedruscos, principalmente en comarcas pobres.


En una mentalidad histórica propia del campo, nuestro pueblo pertenecía desde su fundación a San Clemente. Y si nos retrotraemos al año 1500, ya existen documentos interesantísimos que nos ofrecen unas reseñas para delimitar esta palabra. En ese entonces se nombra la dehesa de Villapardillo, dependiente de la hacienda real, y que muchos campesinos y ganaderos transhumantes utilizaban para dar de comer al ganado y sacar leña de ella.

También aparece reflejado un paraje llamado Hoya de la Puerca -que por delimitación geográfica- nos aventuramos a decir que era lo que hoy nos sirve como Hoya del Agua. 

Y, por último, haremos también referencia al paraje denominado Reil: lo que ahora nos sirve como Reilo.

Estos parajes eran en su mayoría arbóreos, repletos de encinares, pinos y monte bajo -de 5ª o 6ª categoría- y se utilizaban como forma de sustento para muchas familias dedicadas al ganado o al tráfico de leña, que vendían en los pueblos vecinos.

Conforme va pasando el tiempo, aquellos montes se van talando. Mucho ha pasado ya del siglo XIX en que comienzan a perderse esos montes que copaban nuestro término municipal. Los más antiguos del lugar recuerdan que la Plaza de Castilla -en la que existía un pozo y abrevadero para el ganado-, estaba rodeada ampliamente por pinares y montes, y que muchas noches oscuras se dejaban ver lobos que venían a beber.

Los habitantes, con los diversos avances tecnológicos, comienzan a roturar aquellas tierras inservibles y a ganarle terreno al monte. En un primer momento, se plantaba zumaque, cereal, olivas y viñas agrestes que producían un vino de 2ª o 3ª calidad -visto en documentos de 1889- que dedicaban casi en su totalidad a consumo propio y a una fábrica de aguardiente que a finales del siglo XIX servía como vía de creación de riqueza. También se plantaban frutales, como ciruelos, melocotoneros, higueras, etc... 


Este terreno ganado a los montes y pinares era muy irregular, de ahí su nombre quizá un tanto peiorativo y vulgar: rocho. Este nombre arcaico se ha ido conservando para referirse a los pedazos de tierra irregulares y, en su mayoría, poco productivos que nuestros ancestros ganaban a los montes a fuerza de roturar las tierras con las mulas.
En Galicia también se utiliza la palabra rocho para referirse a un pedazo pequeño de terreno, dedicado en su mayoría al autoabastecimiento. Por tanto, si nos referimos a una propiedad de terreno en el campo cuyas características son su pequeño tamaño y lo irregular que es, hablaremos de un rocho. Sin embargo, si el terreno es regular y ya con una extensión considerable, hablaremos de pedazo -o piazo-.

jueves, 11 de abril de 2013

PALABRAS DE CASAS DE HARO: EL ORAJE

Como lo más lógico cuando nos referimos a expresiones propias de nuestro pueblo, debemos consultar en la RAE para determinar el significado de esta palabra utilizada por nuestros ancestros. El oraje es "el estado del tiempo, temperatura, etc.". Es decir, si hacía buen oraje es que hacía muy buena temperatura y buen tiempo en general. Al contrario, si hacía mal oraje, hacía muy mal tiempo: viento, lluvia, pedrisco, etc...

En el libro de José María Torres Belmonte, "El habla de los pueblos turolenses de la Comarca Guda", se habla del oraje como estado del tiempo o temperatura, incluso refiriéndose al desusado por la RAE, tempestad. Se habla del "mal oraje porque hace un tiempo frío y desagradable".

En el libro "A propio Riesgo" de Francisco Navarro Navarro, también se habla del oraje:


En esta tierra de dios al tiempo atmosférico se le llama oraje. Los petulantes locales se cachondean del empleo de ese sustantivo, y de tantos otros, pues lo consideran algún localismo mal pronunciado e inexistente. Equivocadamente, pues la palabra aparece en el diccionario. Pero claro, los petulantes no consultan volúmenes, se fían de su olfato.
La gente del campo ha entendido casi siempre del clima, siglos de observación empírica les ha llevado a poder predecir, observando unas cuantas señales, el tiempo del día siguiente, de la semana próxima, o de todo el año.


Recordemos que para nuestros antepasados toda la vida giraba entorno al campo y a las labores agrícolas. Por tanto, debemos entender que el oraje hace referencia al tiempo en general, y al estado de las temperaturas en particular. Evidentemente, nuestros mayores tenían muy buena intuición, que todavía conservan los agricultores de hoy en día para que con un vistazo al cielo, conozcan completamente qué tiempo va a hacer durante el día.



Siguiendo a Joaquín López Barrera en su obra Estudios de semántica regional: arcaismos y barbarismos de la provincia de Cuenca, de 1905, no se circunscribe a un término general, sino concreto. Habla de la riqueza del lenguaje en el sentido que podemos determinar con una palabra lo que sentimos o buscamos. De la misma manera que tiempo es genérico, y oraje, particularmente, hace referencia al tiempo en ese determinado momento, lo compara a la palabra árbol, más genérica, y a pino, chopo, ciruelo en particular.

En ese sentido hace una apología del uso de orage (del latín auragium, que viene de aura, tiempo), y su versión romance de orage u oraje, para referirse a la idea general de tiempo (más arriba hablábamos del buen o mal orage) para referirnos al tiempo en particular que hace en un determinado momento y lugar. También defiende la descendencia de esa palabra del latín, como tronco común, y no del francés orage (que significa viento)

Ya Gonzalo de Berceo, padre de nuestra lengua española, en los Milagros de Nuestra Señora, en el siglo X. habla del orage bueno:
Ovieron vientos bonos luego de la entrada,
oraje muy sabroso, toda la mar pagada.
Y también lo hace, refiriéndose al mar oraje, en el Libro de Alexandre:
Cambiassel oraje, ensañase la mar,
compeçaron las ondas á premer é alçar.



miércoles, 10 de abril de 2013

PALABRAS DE CASAS DE HARO: HOGAÑO

Según la RAE, hogaño significa: en este año, a diferencia de antaño, en época anterior. Es más, adivina un término coloquial que denomina hogaño a "en este año, en el año presente". Se utilizaba en el lenguaje coloquial para referirse a las previsiones que podrían haber en estas cosechas, y era una palabra muy extendida en el lenguaje coloquial que, como sabéis ha caído en desuso.




Hay varios términos que Joaquín López Barrera utilizaba en su archiconocido Diccionario de vulgarismos y arcaismos de la provincia de Cuenca, ya en 1905, en el que hacía una curiosa referencia a las medidas de tiempo de nuestros antiguos moradores. Hablaba del término hogaño para referirse a "este año", de antaño para referirse al "año pasado" (no creo que nos vayamos a sorprender porque aún hoy se sigue utilizando esta palabra en términos coloquiales, y también hacía específica mención a los términos ayna o aína (pronto) y agora (ahora). También, temporalmente hablando, utilizaba el término "al cabo que" para referirse a una sucesión de tiempo.

Un refrán muy conocido por nuestros abuelos dice lo siguiente: "en nidos de antaño, no hay pájaros hogaño", para que entendamos, si no nos queda claro, el significado de esta palabra.

En un magnífico artículo de Fundéu de BBVA, que vela por el buen uso del español, se habla lo siguiente:

Es frecuente, más en las narrativas escritas que en las orales, el hacer uso de voces comoantaño —procedente del latín ante annum—, que significa 'tiempo pasado' y que se usa para referirse específicamente al año anterior como equivalente a “el año pasado”. Del latín hoc anno (en este año) procede la expresión hogaño para que contrapuesta a antañose refiera al año corriente, a este año, al año actual. Para la referencia del tiempo, era común en la lengua campesina (¿lo es aún?) el empleo del enantes para designar lo acontecido antes o como sinónimo del adverbio recientemente (en el caso de algunos países de América, según consigna el diccionario). Es vocablo también procedente del latín en el que se unen la preposición latina in y el adverbio ante. También es parte del lenguaje campesino el uso de otrora —literalmente, en otra hora— para significar 'en otro tiempo'.

Pero si tenemos que hablar de esta palabra nos quedaremos con una página web en la que apadrinan términos en desuso y dicen maravillas de esta palabra, principalmente que es más contundente que "este año".

¿Os imagináis diciendo FELIZ HOGAÑO NUEVO?