Pedazos de nuestro pueblo, pedazos de nosotros mismos. Adéntrate en este blog y descubre trocitos singulares de nuestro presente y de nuestros antepasados. Espero que te guste y espero tus comentarios al final de los artículos.
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sábado, 20 de diciembre de 2014

LA PERRA GUARDIANA: ROMANCE TRADICIONAL DE CASAS DE HARO


El Romance surge en la España del siglo XV. Normalmente, en las poblaciones más o menos acomodadas, solía venir de vez en cuando un juglar que recitaba versos, así como ciegos y pillos en general que, por unas monedas, recitaban unos versos que se pierden en el albor de los tiempos.

 Estos juglares repetían varias veces el mismo romance y eso impregnaba en la memoria de nuestros antepasados, en muchas ocasiones, gente de campo que no sabía ni leer ni escribir, ágrafa en su mayoría, pero que aprendía estos romances y luego los ha ido transmitiendo de generación en generación.

Estos romances suelen tener una forma estilística en versos octosílabos y rimando en asonante en los versos pares.

Pues bien, hemos podido recopilar información de uno de los romances tradicionales que nuestros antepasados recitaban en Casas de Haro y que habían sido transmitidos de generación en generación. En muchas ocasiones, como en ésta, el paso de los años y la transmisión oral han ido deformado el sentido del romance original, en el que, por olvidos o por añadiduras propias, se crea un romance que en muchos casos no tiene nada que ver con el original. En Casas de Haro hay tradición de romances, como también podemos ver en el romance de Conde Olinos.

En Casas de Haro siempre se ha hablado del romance de La Perra Guardiana, cuando en el Romancero se la denomina "La Loba Parda" o "El Romance de la Loba", como podemos ver en las tres versiones sorianas que en la revista de la Fundación Jiménez Díaz se expone.

Según Luis Díaz Viana, el romance la loba tiene que ver con la trashumancia que en la provincia de Soria se dio en el siglo XV. Obviamente, nuestro pueblo tiene una tradición trashumante que se pierde en la formación de nuestro pueblo. Es evidente que nuestro pueblo surge en el siglo XVI a la sombra de un camino real, antigua calzada romana, de la que se tienen vestigios de ser usada por la trashumancia en este siglo. Dicha ruta de la trashumancia corría y corre por el monte de Villapardillo, o como se atestigua en documentos encontrados en San Clemente "Villa el Pardillo".

¿Podría ser una forma de llegar este romance a Casas de Haro? Imagínemonos una antigua heredad, propiedad de la familia Haro, en la que habían no más de 3 ó 4 familias de jornaleros. Imaginémonos que en esta propiedad, durante unos días al año, una ruta de pastores trashumantes atravesaran dicha finca y nutrieran a los aldeanos de historias. E imaginémonos que el romance de la perra guardiana no es otra cosa que el vestigio de aquellos pastores que en el siglo XVI contaban historias y que se ha transmitido generación a generación.

Ya puestos a terminar de imaginar, en muchos casos, estos romances se pierden. De ahí la importancia de conseguir sacar del olvido de nuestros mayores estos tesoros de nosotros mismos que se hallan muchas veces, perdidos en la memoria de nuestros abuelos y mayores.

Este romance se trataba de una canción que ha sido recogida por estudiosos de nuestro romancero. En el Cancionero Segoviano, de Agapito Marazuela, ya comenta que este romance le fue cantado con zambomba y con música de rabel en sus últimos versos. Asímismo, Ramón Menéndez Pidal, en su "Estudios sobre el Romancero" también observa que los pastores le cantaban esta melodía.

Estamos hablando de un romance que muy poco tiene que ver con gestas caballerosas, por su estructura más tiene que ver con una fábula en la que el tema de la historia está bien estructurado. Luis Díaz Viana, en el artículo más arriba comentado, lo expone así:

"Pero centrémonos en el argumento pastoril de la "Loba parda". Este tema, que utiliza recursos muy frecuentes en los cuentos populares y en las fábulas, presenta, a pesar de ello, rasgos ambientales perfectamente realistas. Los animales hablan entre sí, como en las narraciones fantásticas pero, en lo demás, el romance resulta enormemente verosímil, refiriéndose a hechos y objetos cotidianos para las gentes dedicadas al pastoreo"
En conclusión, nos hallamos con un romance pastoril, que entronca con nuestra historia y que nos hace pensar en las personas que, desinteresadamente, nos lo cantaron. Es más, hablamos de personas que, en muchos casos, ya no se encuentran entre nosotros, y nos ofrecen la grandiosa idea de rescatar un pedazo de nuestra inteligencia colectiva, pedazos de nosotros mismos. El tema pastoril y trashumante hace que este romance entronque con los primeros pobladores de estos campos, preñados de pinares y monte bajo, que tenían a la ganadería y al pastoreo como piedra determinante de la riqueza. 

Éstas son las dos versiones de la Perra Guardiana, un romance tradicional de nuestro pueblo, de Casas de Haro, en la provincia de Cuenca. 


LA PERRA GUARDIANA[1]

Estando en la mía choza
guardando la mía guitarra,
vi de bajar cuatro lobos
por encima de la cañada.
Venían echando a suerte
a ver a cuál le tocaba.
Le tocó a una pobre loba
manca, tuerta y jorobada.
Detente, loba, y no pases
que vas a salir cargada
que tengo cuatro cachorros
y una perra guardiana
y un perro con unos dientes
que Tatazuela se llama.
Ha dado la media vuelta
sacó la cordera blanca
la que quería el pastor
para hacer una zamarra:
las orejas pa unos guantes,
para guantes pa su dama
y el rabo pa una correa
para taparse las bragas,
la cabeza pa un zurrón
para guardar las cucharas.[2]

LA PERRA GUARDIANA  (II)

Vi de venir tres zorras
por detrás de una cañada,
venían echando a suerte
a ver a cuál le tocaba.
Le tocó a una pobre zorra
tuerta, manca y jorobada:
le dio tres vueltas al corral
y no pudo sacar nada.
Le vuelve a dar otras tres,
sacó una borrega blanca,
hija de una negra,
nieta de una peludana.
Si me traes tu borrega blanca,
la cena tienes preparada:
siete cuartillos de leche
y otros siete de cuajada.
Yo no quiero tu borrega blanca
de tus dientes mascujada.
Yo quiero tu pellica
para hacer una zamarra;
de la zamarra un zurrón
para meter las cucharas;
de tus dientes, unos pendientes;
de tus colmillos, unos anillos
para las chicas del amo
que se lo pongan en los dedillos.[3]




[1]  Esta copla formaba parte probablemente de un poema mucho más largo que deberían haber aprendido nuestros mayores en su niñez. He recolectado dos versiones de esta Perra Guardiana, la segunda de las cuales adolece de un vocabulario más antiguo que esta primera. Los dos informantes, Narciso Moya y Emiliano Cuenca observan que se debió tratar de una copla que iba de boca en boca, puesto que los dos la escucharon en una aldea en su niñez al orete de la lumbre. Según Narciso Moya, esta coplilla era de “cuando reinaba Carolo”. En mi opinión, tiene las características de una labradora, aunque la narración lleva emparejada la etiqueta de cuento; por lo tanto, es lógico que los mayores las enseñaran a sus hijos o a los más pequeños, cosa que ha hecho que llegue a nosotros. Es imprescindible consignar que he descubierto que se halla dentro de la tradición del romancero. Y que, como tal, tiene un origen pastoril altamente ligado a la trashumancia, aunque con sus toques de fábula. Su título original, “la loba parda”, no difiere de la temática de los dos que hemos recolectado en Casas de Haro, si bien están muy retocados los que hemos recogido. Desde Soria, pasando por Ávila o por León, podemos encontrar referencias a este romance en Menéndez Pidal, Romancero Hispánico, 1953, pág. 303 o en A. Marazuela en “Cancionero Segoviano”, pág. 333 y siguientes. Ya en Castilla-La Mancha, hallaremos documentación sobre este romance en “Cancionero Musical Manchego” de P. Echevarría Bravo, pág. 401.
[2]  Ésta es la versión de Narciso Moya.
[3]  Ésta es la versión de Emiliano Cuenca Santos. Como se puede observar, las dos versiones son muy distintas depende de la persona que las aprenda. De ahí la literatura popular es rica porque el único medio de transmisión es el oral, y como componente principal del mismo, cada quien pone lo que quiere o puede de su cosecha. Éste es un ejemplo claro de la ilustración de lo que hace la literatura popular. Seguro que si alguien sabe o ha oído este cantar podrá recitarlo o cantarlo de forma distinta a éstos.







martes, 9 de abril de 2013

CONDE NIÑO O CONDE OLINOS



Corrían los primeros años de 1978. Ya sabemos, muchos de nosotros no habíamos nacido. Pero la historia que vamos a contar a continuación, extraída del libro "Antología de romances orales recogidos en la provincia de Albacete" de Francisco Mendoza Díaz-Maroto, del Instituto Don Juan Manuel de estudios albacetenses, de la Excma. Diputación Provincial de Albacete, de la edición de 1990, tiene nombre de mujer: y más aún, tiene nombre de mujer de Casas de Haro. Se atestigua que una vecina de nuestra localidad, llamada Ulpiana Delgado Montero, de 65 años, sabía un romance que transcribimos a continuación, para deleite de todos los habitantes de nuestro pueblo. Y se trata de uno de los romances de cordel de ciego, de los que han sido muy estudiados. También hay otros romances que entroncan con esta tradición como es el de la "Loba Parda" o "La perra guardiana".

Nuestro pueblo tiene una riqueza cultura y un acerbo interesante, que no podemos deshechar. En el propio libro se habla de Casas de Haro, refiriéndose a nuestro pueblo "muy cerca de los límites de la provincia de Albacete, aparte de que las fronteras folklóricas, como es bien sabido, tienen muy poco que ver con las administrativas".

De hecho, este romance del Conde Niño o del Conde Olinos ya ha sido tratado por estudiosos de la talla de Menéndez Pidal, y como veréis a continuación, trata del tema del amor más allá de la muerte.


El romance conocido como del Conde Niño o del Conde Olinos) nos cuenta el triunfo del amor más allá de la muerte (D. Ramón Menéndez Pidal, 1978, lo titula Amor más poderoso que la muerte. Aunque no existen versiones escritas completas del romance hasta el siglo XIX, parece que era conocido ya en el siglo XV pues algunos de sus versos aparecen en una versión del romance del Conde Arnaldo encontrada en un manuscrito atribuido a Juan Rodríguez del Padrón (Piñero y Atero, 1987).

Sobre el origen existen dos teorías fundamentalmente. De un lado W.J. Entwistle defiende el origen extranjero del asunto, y, de otro, P. Benichou “se inclina a pensar que elConde Niño es el resultado una conjunción de motivos de fuerte raigambre en el folklore hispánico, motivos que constituyen lo más atractivo y fundamental del tema: el poder mágico del canto, el amor perseguido y las transformaciones sobrenaturales de los amantes después de la muerte”(Ruiz Fernández, 1991).

Es un romance de amplia difusión en la tradición hispánica moderna y con muy distintas variantes, aunque puede hablarse de dos modelos diferentes: las versiones simplificadas en las que se produce una única transformación de los amantes muertos, común a las versiones andaluzas, y las versiones más alargadas en las que se producen sucesivas transformaciones de los enamorados (Piñero y Atero, 1987).




Se paseaba el rey-conde                 por la orillita del mar;
Mientras su caballo bebe,         el rey-conde echa un cantar.
La reina lo estaba oyendo               desde el palacio real.
-Mira, hija, qué bien canta               la serenita del mar.
-Madre, ésa no es la sirena,            que ella no sabe cantar,
que es el hijo del rey-conde,           que por mí prendado está.
-Si es el hijo del rey-conde,            yo lo mandaré matar:
vengan guardias a palacio,              que allí está Su Majestad.-
Otro día de mañana                        tres puñaladas le dan,
y otras tres a su caballo                  y lo arrojaron al mar.
La princesa que se entera,              casa de su tío va:
-Tío mío, si usted quiere,                un favor me va usté a dar;
tengo mis amores muertos              en la orillita del mar:
tío mío, si usted quiere,                   mándemelos a enterrar.
-Ese favor que me pides                 concedido lo tendrás.-
Cuando el entierro pasaba,             una voz se oyó gritar:
-¡Adiós, amante querido,                yo me quedo y tú te vas,
pero dentro de ocho días                a tu lado me tendrás!-
Pasa uno, pasan dos,                      la princesa mala está;
pasan tres, pasan cuatro,                la princesa grave está;
pasan cinco, pasan seis,                  la princesa muerta está;
pasan siete, pasan ocho,                 ya la llevan a enterrar.
A ella le salió una rosa                    y a él un hermoso rosal,
donde los ciegos y los mancos        allí se van a curar.
La reina se quedó ciega                  y a la ermita fue a curar:
-¡Ay, ermita, si me curas                yo te haré una catedral!-
Dentro de la misma ermita             una voz se oyó gritar:
-¡Dos amantes se querían,             no les dejaste casar,
y por eso tú ahora                         ciega te vas a quedar!-