Pedazos de nuestro pueblo, pedazos de nosotros mismos. Adéntrate en este blog y descubre trocitos singulares de nuestro presente y de nuestros antepasados. Espero que te guste y espero tus comentarios al final de los artículos.

jueves, 1 de diciembre de 2011

LA INMACULADA CONCEPCIÓN

En nuestro pueblo, al igual que en España en general, se le tiene y se le ha tenido mucha devoción a la Virgen María y a la manifestación de la Inmaculada Concepción, cuya festividad se celebra el 8 de diciembre. 

En nuestro pueblo sabemos por testimonios hablados y también por la tradición popular de los mayos que existía una imagen de la Concepción antiguamente en nuestro pueblo. Probablemente se tratara de una imagen de "vestir" al uso de Nuestra Señora de los Dolores que ahora nos sirve.

Concretamente, en la estrofa XXXI del Mayo a la Virgen podemos entrever que existía tal advocación a la Virgen María en Casas de Haro:

"De tu puerta me despido,
de tu puerta y callejón,
y de Vos no me despido:
Virgen de la Concepción"



Debemos entender, pues, que la Inmaculada Concepción siempre ha sido una fecha de culto para los habitantes de Casas de Haro. 

La utilización de la Inmaculada Concepción en España ha sido inmemorial -ya el rey godo Wamba- tomaba por cierta la inmaculada concepción de María, pero debemos esperar al año 1854 para que el papa Pío Nono generalice el dogma de la Inmaculada Concepción de María:


"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."
(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)

Es evidente que durante la guerra y aquel fatídico 28 de julio de 1936 se procedió a la quema de todas las imágenes sagradas y, entre ellas, la anterior talla de la Inmaculada Concepción.

Pasada la Guerra Civil y a devoción de una de las vecinas de Casas de Haro, se consigue volver a esculpir dicha imagen y desde entonces nos sirve en la hornacina a mano izquierda del Altar Mayor de la Iglesia de Santa María Magdalena.

De hecho, se tiene constancia que la imagen se utilizaba para adornar el Altar Mayor cuando nuestra Patrona, Santa María Magdalena se trasladaba en solemne procesión a la Iglesia del Barrio Central, durante los meses de julio-agosto.

Además, el día 31 de mayo se sacaba en procesión por los campos de Casas de Haro en una procesión perdida que salía desde el Barrio de Abajo, recorriendo Ruipérez, Carlotas, Porretas, Barrio de Arriba, Casillas y Barrio de Abajo.

En esta procesión muchas de las niñas de Casas de Haro recitaban poemas memorizados con la Virgen como protagonista. Además, muchas coplillas se iban cantando en dicha procesión como la archiconocida de Casas de Haro:

"Viva María, 
Viva el Rosario,
Viva el Santo Domingo
que lo ha fundado"

Como se puede constatar en la talla, ya algo deteriorada, se muestra una imagen de la Virgen prácticamente siendo niña. Nunca olvidemos que la Inmaculada Concepción de María representa el momento de concepción de la Virgen en que queda libre del pecado original, al contrario que cualquier otro humano. De hecho, la literatura siempre ha consignado el hecho milagroso de la concepción de la Virgen en la llamada Puerta Dorada, por San Joaquín y Santa Ana.



















El abrazo en la Puerta Dorada de San Joaquín y Santa Ana, de Giotto en el siglo XIII


Nacimiento de la Virgen María, de Giotto, s. XIII





Además, para esta representación siempre se ha utilizado el Apocalipsis de San Juan para referirse a la representación de la Virgen María que nos ocupa: "una mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies y coronada de doce estrellas". En nuestro pueblo, seis son las características iconográficas a destacar:
  • La corona de las doce estrellas, que hace referencia al Apocalipsis de San Juan.
  • La utilización de un rostro infantil, no llegado a la pubertud, siguiendo los cánones clásicos de representación.
  • La representación del mundo y la serpiente, símbolos del pecado original, que venció al ser engendrada.
  • Los ropajes de la Virgen son de color azul (modestia) y el blanco, con graciosos ribetes bordeando el manto.
  • Por último, la Virgen se ha representado con la luna bajo sus pies, tal y como hace referencia San Juan.
  • La Virgen María adopta la postura del Magnificat o del Ángelus, mostrándose con los brazos en cruz alrededor del pecho, como símbolo inequívoco de humildad  y modestia.



Esta figura nos representa la imagen de una niña; y es que Alonso Pachecho en su famoso tratado de pintura en el siglo XVII-XVIII ya narraba cómo debía representarse la Inmaculada Concepción: con cara y cuerpo de una niña de 12-13 años, que no hubiera alcanzado aún la pubertad, regla que en este caso se ha representado escrupulosamente.

La imagen mira al cielo en expresión de reverencia o de rogativa y sus dos manos toman la forma característica del Angelus o del Magnificat.

Si de algo debemos estar seguros al encontrarnos con la Inmaculada Concepción de María es que la representación debe llevar la media luna representativa de la Virgen María y también representar la serpiente, símbolo del Pecado Original que ha vencido por el hecho de ser la Madre del Redentor. Por tanto, normalmente se representa con la media luna, una representación de la bóveda celeste, incluso la tierra, que junto a la serpiente hacen referencia al Pecado Original que ha vencido. De ahí que siempre esté encima, normalmente con el pie sobre la serpiente, en referencia a la Segunda Eva.

La iconografía especialmente pictórica se representa normalmente con el sol, la luna, las estrellas, una puerta del cielo, un lirio entre espinas, un espejo sin mancha, un huerto cerrado, etc... representaciones todas ellas de la Virgen María, en referencia a las letanías del rosario.

En ocasiones, hay querubines que portan símbolos marianos, especialmente en la pintura del Barroco representada ampliamente por Murillo y Zurbarán.



Comparación de Murillo y Zurbarán: en el caso de Zurbarán, aparte de mayor tenebrismo, hay que fijarse en la representación de los atributos marianos alrededor de la figura.-

En otras épocas, se representaba a la Virgen con la túnica de color rojo (representación de una persona humana) y el manto de color azul (ha sido recubierta o revestida de divinidad). No es así, con Cristo, representado con la túnica de color azul (representación de una divinidad) y el manto de color rojo (ha sido recubierto o revestido de humanidad). A partir del siglo XVIII, siempre se representará a la Inmaculada Concepción con los colores azul (símbolo de la modestia) y blanco (símbolo de la pureza). Es muy raro verla con otro color. 

Biografía y estilo de Murillo, el pintor por excelencia de la Inmaculada Concepción.-


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