Pedazos de nuestro pueblo, pedazos de nosotros mismos. Adéntrate en este blog y descubre trocitos singulares de nuestro presente y de nuestros antepasados. Espero que te guste y espero tus comentarios al final de los artículos.
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martes, 7 de enero de 2014

EL PARQUE DEL TRIÁNGULO Y DEL CRUCE

Situado en la carretera de San Clemente, con una curiosa forma triangular, enclavado entre las calles Industria, la carretera de San Clemente y la Avda de España, se encuentra un parque triangular que se ha utilizado para diversas celebraciones festivas de nuestro pueblo.

El Parque del Triángulo, lugar de celebración de San Julián y San Isidro.

El origen de este parque se halla en los años 70. En el momento en que se estaba construyendo el parque de los Mártires y en el que el ensanche de la Avenida de España, de la Cooperativa de propietarios "San Julián" es una realidad, Casas de Haro está inserto en un gran cambio, iniciado por el alcalde don Joaquín Parra López y seguido por su sucesor, don Luis Perona Perona.

Son años en los que ya se han construido las escuelas de la Avda de España, el colegio Público José Jiménez Perona, en los que se ha terminado la Iglesia de Santa María Madre de la Iglesia, en los que la remoción de cuerpos del antiguo cementerio es una realidad, en los que se ha construido una casa parroquial y en los que la carretera que une nuestro pueblo con la comarcal de San Clemente a Minaya es una realidad. 

Sus tres pinos recuerdan su forma singular, un triángulo.

Se estaba finalizando el abastecimiento de aguas y se comenzaba la ingente labor de alcantarillado. Son años de constante cambio, de un importante trabajo de desarrollo y de trabajo por parte de todos los habitantes de Casas de Haro. La génesis de esta compra viene en mayor o menor medida por el interés histórico de nuestro pueblo de tener una comunicación fluida con la capital de la provincia. No en vano, después de la Guerra Civil, Casas de Haro tenía como única comunicación fluida la carretera de la Roda, inaugurada en los primeros años del siglo XX; pero, sin embargo, carecía de comunicación con Minaya, con Casas de Fernando Alonso y con San Clemente. Se tenía que hacer uso de caminos vecinales, impracticables en invierno y con verdaderos problemas de comunicación para el parqué floreciente de automóviles que iba empezando a haber en Casas de Haro.

La carretera de San Clemente se ha vivido por nosotros, en mayor o menor medida, puesto que no es tan equidistante al presente, como muchos pueden creer, y, sin embargo, tiene ya unos años.

El 16 de abril de 1974, el Ayuntamiento de Casas de Haro se reúne para hablar sobre un terreno que queda solo en el desarrollo que existía a su alrededor. Con la inauguración de la carretera de San Clemente, el llamado parque del triángulo era un solar que se quedaba solo entre tanta carretera, casas, parques y jardines. Este solar, por supuesto, edificable, restaría vistosidad a la entrada al pueblo. Y el Ayuntamiento acuerda comprarlo por una cantidad nada desdeñable para la época, 28.900 pesetas.

Campanario de la Iglesia del centro desde el parque.

El Sr. Alcalde expuso que con la construcción de la Carretera a San Clemente queda un trozo de 289 metros cuadrados de terreno enclavado entre la misma, la calle La Magdalena y otra calle sin nombre todavía, de nueva apertura que nace desde la calle Carretera Arriba a enlazar con la Calle Nueva con dirección al Barrio Calotas; siendo este solar propiedad de D. Laurentino Luján, Dña. María y Dña. Isidora Luján Perona, del que se tienen noticias está puesto a la venta para edificar. Si esto llegara a realizarse y dada la forma triangular del mismo, restaría vistosidad a la entrada del pueblo; por el contrario, si este terreno, juntamente con el que ocupan las mencionadas calles, formarían un espacio suficiente para construir una plaza que serviría de ornato y embellecimiento, sobre todo si se tiene en cuenta que actualmente esta parte del pueblo es la zona de expansión donde se está edificando con preferencia y precisa de esta medida.
El Ayuntamiento, por unanimidad, acuerda que se adquiera en compra y por contratación directa de sus propietarios D. Laurentino Luján, Dña. María y Dña. Isidora Luján Perona, el trozo de terreno reseñado de 289 metros cuadrados por el precio vigente de 28.900 pesetas, autorizando al Sr. Alcalde para que en unión del Secretario, le represente en la autorización del correspondiente contrato de compraventa, con destino a plaza o vía pública, en cuyo contorno se plantarán árboles”.
Monolito, donde se preparaba todo lo oportuno para la fiesta de San Isidro.

Desde 1974, este solar convertido en parque, y llamado popularmente "Parque del Triángulo", ha servido como lugar de reunión de jubilados para echar partidas de petanca, y también como lugar de reunión de las gachas, plato típico de la festividad de nuestro patrón San Julián, el día 29 de enero, llamado popularmente San Julianete. También ha servido como celebración de la festividad de San Isidro, el patrón de la agricultura, en el que se comen habitualmente las jugosas habas, acompañadas de un buen trago de vino y jamón, en el mejor de los casos.

Durante el año 2013, el Ayuntamiento de Casas de Haro, presidido por don Pedro Jareño, ha reformado dicho parquecillo, removiendo todos los árboles que lo conformaban, la mayoría de ellos caídos, o enfermos, y ahora presenta un aspecto limpio. Cuando un equipo de Gobierno realiza cualquier reestructuración va buscando que pasen los años y los habitantes puedan evaluar el estado de dicho parque. Quizá las generaciones venideras puedan juzgar, cuando los brotes nuevos han sido plantados, y crezcan, el estado de un parque a todas luces vistoso y, como menos, singular.

Hace unos años, este lugar tenía preparados dos campos de petanca para el esparcimiento de jubilados.

Sigue enfrentando a las personas que entran en nuestro pueblo con su forma singular y reciben al viajero que se adentra en Casas de Haro con sus tres pinos, que recuerdan su forma triangular y que llevan entre nosotros ya 40 años.

Finalizaremos este recorrido en este lugar con encanto de nuestro pueblo, dedicando unas líneas al parque del cruce. Es el parque que se situó para enclavar la parada de autobús. Ya en 1974, concretamente, el 15 de mayo, se establecía una línea que unía Casas de Haro con San Clemente y que llegaba a dicho punto. Con el tiempo, se construyó un apeadero de viajeros, y en este parque estaba enclavado el quiosco que tantos recordamos, en el que se podían comprar revistas y que los niños inundábamos, a la salida de Misa dominical, para comprar las chucherías. 

Dada cuenta del anuncio publicado en el B. O. de la Provincia número 43, correspondiente al día 10 de abril último, sobre solicitud de concesión del servicio público regular de transporte de viajeros, equipajes y encargos, entre San Clemente y Casas de Haro, solicitado por D. Jesús Rodríguez Fernández, como prolongación del servicio de Cuenca – San Clemente, y en el que se convoca expresamente este Ayuntamiento.

La Corporación, por unanimidad, acuerda informar que para este municipio es de vital importancia el establecimiento de dicho servicio, puesto que con ello se contaría con un servicio regular de viajeros con la capital de la provincia, de que ahora se carece; a la vez que solucionaría también la idea y regreso a San Clemente con horario adecuado a las necesidades, puesto que el servicio ahora establecido por la Requenense de Autobuses, S.L. no puede ser utilizado por tener que hacer noche.
Estado del derribo, por condiciones climatológicas adversas, del pino del parque del Cruce (04/01/2014)

Este parque tiene la única cabina telefónica que conoce el pueblo, a la que ahora raramente vemos a alguien utilizando, gracias a la asunción de móviles y demás tecnologías, pero que antaño servía como punto de encuentro telefónico entre familiares, amantes, amigos y demás personas.

Por desgracia, el día 4 de enero de 2014, unas condiciones climatológicas adversas, con rachas de más de 65 km/h derribaron uno de los pinos que servía de refugio a viajeros y visitantes. No se han tenido que lamentar daños personales. Además, el Ayuntamiento de Casas de Haro, que estaba arreglando dicho parque, tendrá que ejecutar de nuevo la obra, teniendo en cuenta tan fatal desenlace de un pino que llevaba 40 años sirviendo de cobijo a nuestro pueblo.






martes, 14 de mayo de 2013

SAN ISIDRO LABRADOR Y CASAS DE HARO

Mi nombre es Isidro de Merlo y Quintana. Vuesas mercedes quizá no me conozcan, puesto que nací hace muchos años en la villa y Real Corte de Madrid. Mi oficio es el de jornalero en las tierras del señor de Vargas. Mi mujer, María Toribia, me dio varios hijos y me ayudó en esta vida de oración y santa en Nuestro Señor, aunque sentí desde su más tierna infancia especial predilección por Iván, el pequeñico, o Illán, como ustedes lo conocerán. Mi vida fue la de ayudar al prójimo y el dedicarme a arar los campos. Después de casi 900 años, siguen venerándome en la Villa y Real Corte de Madrid, pero en todos los pueblos agrícolas, de aquesta, nuestra Nación, tienen una de mis muchas imágenes. Sepan ustedes que soy San Isidro Labrador, y protejo los campos y todo fruto agrícola que se precie. Estoy dispuesto a contarles lo que sucedió antaño, y haré un recorrido por mi humilde vida para su deleite y regocijo. En Casas de Haro tengo una imagen que sé de muy buena fuente veneran en la ermita de San Antón Abad, y también sé que todos los 15 de mayo, fecha de mi fallecimiento en el Señor, me sacan en procesión por sus campos. Por eso a este pueblo manchego, tengo predilección especial. Hogaño les contaré mi historia; sepan enmendar las faltas que en ella vieren, pero intentaré narrarles con esta pluma escogida ligeramente cómo fue mi vida y milagros.


San Isidro es el patrón de los campos en general, y de los labradores en particular. Desde antiguo se ha celebrado en nuestra población. Antiguamente, como ahora, se le sacaba en procesión por los campos. Sin embargo, en épocas antiguas, la imagen de San Isidro Labrador se encuentraba ubicada en la Iglesia de Santa María Magdalena.

Documentos del Socorro Rojo Internacional, de 1937, salvados del Archivo de Casas de Haro, nos hablan que el único lugar de culto que se salvó de los destrozos de la guerra fue la Ermita de San Antón. Y habría que entender que en esa ermita la única imagen que se halló fue la de San Antón.

Por tanto, la imagen de San Isidro se encontraba en la Iglesia del actual barrio de Abajo y servía al culto en su fecha onomástica, el 15 de mayo, fecha en que San Isidro murió a la no despreciable edad de 90 años, en 1130. Coincidía en el mes de las flores de mayo, y debemos imaginarnos lo emocionante que sería para los labradores encomendarse a su santo, ya sembradas las cosechas, ya podadas las vides. También es lógico imaginar que coincidiera las ofrendas a la Virgen con este santo tan particular en nuestro pueblo. Y es que nosotros somos amigos de las celebraciones, pero algo más espontáneas que las de los pueblos vecinos, que siempre han hecho fiesta la fecha.

Nació, según su biografía, en 1080, en el seno de una familia humilde, 


poco antes de la reconquista de Madrid, en una casa situada donde en la actualidad se halla la calle de las Aguas. Quedó huérfano muy pronto, así que el joven Isidro se buscó el sustento con trabajos como el de pocero hasta que finalmente se empleó como labrador.

Casado con María Toribia, más adelante Santa María de la Cabeza, natural de Uceda, tuvo como dote una heredad en dicha población, lo que les obligó a trasladarse a dicho pueblo para trabajar su tierra. Su único hijo, Juan o Iván -llamado por algunos Illán-, lo tuvieron de vuelta a Madrid; a éste, su hijo, le pusieron tal nombre porque San Isidro llevaba los terrenos de un terrateniente llamado don Juan de Vargas. Su incesante aprecio a los pobres y a la vida de oración, le granjeó no pocas enemistades:

Labrador y carpintero de vida sencilla, marcada por una profunda fe y devoción a la Virgen, y espíritu caritativo. Todos los días, de madrugada, acudía a la iglesia de Santa María de la Concepción, hoy Catedral de la Almudena, y a la ermita de Santa María Magdalena, por la que tenía especial devoción. Por la tarde, repetía sus itinerarios marianos, lo que provocaba las críticas de algunos de sus compañeros, que le calumniaban por tener abandonado el trabajo. Además de esta vida de oración y este fervor por la Virgen, se consagró a los pobres, con la ayuda de su mujer, que compartía con él su amor por los más necesitados.
Su patrón, oídas estas críticas, se escondió tras unas zarzas para contemplar por sí mismo si era un holgazán como lo tachaban algunos, y se encontró con uno de sus prodigios más famosos. Mientras que San Isidro rezaba a la Virgen María, una pareja de ángeles guiaban la yunta de bueyes y araban los campos. Es tradicional representar a San Isidro con este milagro, y en nuestro pueblo, la imagen se compone de dos partes, colocándose a los pies los dos ángeles que llevaban a cabo este prodigio.


En otra ocasión, obró un milagro digno de su vida sencilla y honesta, como lo podemos leer a continuación:

Lo que ganaba como jornalero, Isidro lo distribuía en tres partes: una para el templo, otra para los pobres y otra para su familia (él, su esposa y su hijito). Y hasta para las avecillas tenía sus apartados. En pleno invierno cuando el suelo se cubría de nieve, Isidro esparcía granos de trigo por el camino para que las avecillas tuvieran con que alimentarse. Un día lo invitaron a un gran almuerzo. El se llevó a varios mendigos a que almorzaran también. El invitador le dijo disgustado que solamente le podía dar almuerzo a él y no para los otros. Isidro repartió su almuerzo entre los mendigos y alcanzó para todos y sobró.
Uno de los milagros más famosos de San Isidro, y del que todavía se encuentran evidencias en la madrileña plaza de San Andrés, hoy museo de la Villa, es el acontecido con su hijo que accidentalmente cayó a un pozo y por gracia de sus plegarias subió el agua y el niño ascendió sin ningún daño.  


Un día mientras ellos corrían por el campo, dejaron al niñito junto a un profundo pozo de sacar agua y en un movimiento brusco del chiquitín, la canasta donde estaba dio vuelta y cayó dentro del hoyo. Alcanzaron a ver esto los dos esposos y corrieron junto al pozo, pero este era muy profundo y no había cómo rescatar al hijo. Entonces se arrodillaron a rezar con toda fe y las aguas de aquel aljibe fueron subiendo y apareció la canasta con el niño y a este no le había sucedido ningún mal. No se cansaron nunca de dar gracias a Dios por tan admirable prodigio.

Podríamos extendernos más, pero será cuestión que ahora hablemos de que es santo patrono de los agricultores, desde 1960, según una bula del papa Juan XXIII. Sin embargo, se le incluyó en el santoral en 1622, gracias a la intercesión del rey Felipe III, aquejado de unas fiebres muy altas, y desahuciado por los médicos, al que por divina intercesión de San Isidro, curó las mismas.

Es patrono de Madrid, y sus restos se hallan en la Real Colegiata de San Isidro, en la madrileña calle de Toledo. Sus restos están incorruptos. Según podemos leer en este enlace, sus numerosos prodigios han hecho que las gentes de Madrid le hayan tomado un cariño especial a este santo de los agricultores. En 2022, con motivo del cuarto centenario de su canonización, se expondrán sus restos al culto, y podremos volver a verlos.


De San Isidro tenemos miles de refranes y frases hechas; dado que su festividad coincide con la mitad del mes de mayo, podemos relacionar los siguientes:

"Por San Isidro Labrador, se va el frío y viene el Sol".
"San Isidro Labrador se lleva la lluvia y trae el Sol".
 "Si se desigualó el sembrado, por San Isidro está igualado".
O incluso, con interesantes reflexiones sobre su vida y el poema que le dedicó don Félix Lope de Vega, también podemos ver en algún otro sitio, el siguiente:

 "Por San Isidro Labrador, la cosecha tiene color".

Concluyamos observando que la vida del santo ha sido muy utilizada en la literatura, pintura y cine, no sólo porque Félix Lope de Vega, adaptado posteriormente por Salvador María Granés, escribiera en el siglo XVI "la vida y milagros de San Isidro Labrador", para el teatro de comedias; o porque en 1963, el director Rafael J. Salvia dirigiera "Isidro, el Labrador", con notable éxito para la época, sino porque pintores de todas las épocas lo han representado, aunque nos quedaremos con el comentario que se realiza sobre un óleo sobre tabla: