Pedazos de nuestro pueblo, pedazos de nosotros mismos. Adéntrate en este blog y descubre trocitos singulares de nuestro presente y de nuestros antepasados. Espero que te guste y espero tus comentarios al final de los artículos.

jueves, 17 de octubre de 2013

EL CAMPO DEL SIGLO XIX

La figura del guarda temporero tiene que ver con la época que estamos pasando. Situémonos en una mentalidad de campo. Cuando antiguamente no se tenían los avances tecnológicos de ahora, y la sazón o el fruto de nuestros campos dependía únicamente de las manos de jornaleros ávidos de trabajar, el guarda temporero ayudaba a evitar apropiarse del fruto del trabajo. Muchos enemigos de lo ajeno abocados a ello por el hambre imperante hacía que el Ayuntamiento nombrara guardas temporeros para toda la temporada de recogida, que iba desde mayo hasta septiembre.

Imagen tradicional de un guarda de campo.
Fuente: Guardeiro.com


Sin embargo, en esta época del año, el Ayuntamiento nombraba guardas temporeros para vigilar que no hubiera robos de uva. Desde muy temprana época, el Ayuntamiento de Casas de Haro contrataba a estos guardas para que cuidaran del fruto del campo. Veamos cuáles eran los principales puntos para contratar a estos guardas temporeros que, en algunos casos, podían desempeñar este cargo durante años y años.


30 abril de 1852. Se nombran los guardas del campo para la recogida de la uva; se acuerda hacerlo en pública subasta con las siguientes condiciones: 

  • No se admitirá gente que pida más de 1.800 reales.  

  •    La campaña se iniciará el 3 de mayo y finalizará el 31 de diciembre. 

  • El rematante pondrá dos guardas desde el día 3 de mayo hasta las fiestas de Santa Ana y Santiago (25 de julio) en que aumentará a 6, permaneciendo así hasta la vendimia, y desde ahí quedará a dos hasta el 31 de diciembre. 

  • Los guardas deben estar en el campo antes de salir el sol y venir después que anochezca, sin poder venir al mediodía. 

  • El postor se hará responsable de las quejas de viñas, olivas o carrascas, poniendo una fianza de 10.000 reales en buenas fincas o metálico. 

  • A su cargo estarán los árboles que se han puesto por el vecindario por orden del Sr. Gobernador de la Provincia. 

  • Se deberán sacar también su permiso de armas.
La subasta tendrá lugar en la Plaza de la Constitución (Plaza Mayor) después de la salida de misa.
Otro punto especial que se trataba por el Ayuntamiento del siglo XIX en Casas de Haro tenía que ver con los precios en los que se podía vender los bienes de la tierra. Normalmente, existía desde tiempo inmemorial la costumbre de fijar los precios de los alimentos, y también del precio máximo que cada amo debía pagar a los jornaleros y que debían vender productos como aceite, vino, etc...

Balanza de pesos y medidas. El peso de una arroba suponía unas 25 libras.
En cada pueblo se establece una medida distinta de masa, que va cambiando por costumbres.
En nuestro pueblo, una arroba equivale aproximadamente a 11.5 kilogramos.



10 agosto de 1856. Se procede a fijar en esta fecha el precio que cada amo paga a los segadores y también los precios que se tienen que ubicar en Casas de Haro, dependiendo del alimento correspondiente:
ü  Cada arroba de vino 15 reales.
ü  Cada arroba de patatas 5 reales.
ü  Cada libra de pan candeal 10 reales y medio.
ü  Cada libra de geja 10 reales.
ü  Cada libra de pescado 18 reales.
Por último, traemos a colación una subasta. Llegada esta época se procedía a subastar por parte del Ayuntamiento la recogida de la bellota. No olvidemos que en 1856 se subastará por última vez el fruto de El Monte Viejo, monte propio del Ayuntamiento, que sufrirá una desamortización y será vendido al mejor postor.

Se subastaba la posibilidad de la recogida de ese fruto por parte de ganaderos o hacendados, que serviría entre otras cosas para dar de comer al ganado, especialmente al porcino. También en esa época se vendían bellotas que podían usarse al estilo de castañas. No olvidemos que la imaginación y la necesidad de las gentes hacía que este fruto fuera preciado en celebraciones como la Navidad. No había hogar que no tuviera algún plato de bellotas tostadas para hacer la delicia del que venía de fuera y para consumo propio.

La recogida de la bellota se efectuaba en septiembre u octubre.
Se realizaba prácticamente de forma similar a la recogida de la aceituna.
En nuestro pueblo, al existir montes comunales, todos los años se disponía a su subasta.
Muy parecido a lo que ahora se hace con los almendros del paseo del Cementerio.

5 octubre de 1856. “Ha llegado la época en que tiene que sacarse a subasta el fruto de bellota que produce el Monte de este común de vecinos titulado Viejo. El Sr. Presidente mandó que en unión de todos sus concejales pasen al referido Monte inmediatamente en el día de hoy a revisar qué fruto ha producido en el año actual a fin de fijarle el tipo en que han de sacarse a primera subasta que será el próximo domingo”.

jueves, 5 de septiembre de 2013

EL ABETO DE LA IGLESIA DEL CENTRO

Unos dicen que lo taló el Ayuntamiento. Otros dicen que fue el sacerdote. Otros piensan que hacía falta talarlo, otros que ni hablar del figurín.


Desde mi humilde posición, y desde este blog que no quiere, ante todo, entrar en polémicas, lanzaré mi opinión: 

Un árbol es un pedazo de vida, un pulmón verde que nos ayuda a respirar mejor. Recuerdo cuando hace años jugábamos los que ahora tenemos 30 años a subirnos a las ramas de ese abeto, a mirar el suelo como si fueras el rey del mundo. A tirar globos de agua a tus amigos aprovechando las agujas de sus ramas. También recuerdo cuando hace varios años, se utilizaban sus ramas dándole ese toque navideño y colorista de luces de colores.

Un árbol es un pedazo de la esencia de nuestra historia. Esos árboles, el que ya se taló y el que se ha talado ahora tienen la misma edad que la iglesia de Santa María Madre de la Iglesia. Es verdad que con la tala del primer árbol, cuando se cercó el recinto eclesiástico, allá por 2005, quedó un poco desangelado. Pero formaba parte de nosotros mismos y de nuestra historia.



¿Por qué se ha talado? Unos dicen que por estética, otros porque levantaba los ladrillos y los cimientos de la iglesia. Yo respondo: ¿Por qué se ha talado? Por dejadez, por desidia, por inconstancia, por su poco uso y por no tener las agallas suficientes para defender la vida de un árbol.

Me duele hablar así, porque algunos criticarán mi actitud. Otros quizá la apoyen: yo simplemente quiero recordar sus frondosas ramas, las tardes en las que muchos de mis amigos estaban esperando a salir del colegio para irse a comer arzollas a los machones, jugar entre sus ramas, encontrar quizá nuestro primer amor entre sus agujas. 


Con la pérdida del árbol se pierde un pedazo de nuestra alma, y lloramos en silencio por una vida que ya no está. Quizá el futuro nos depare otros designios, y quizá con el tiempo haya alguien que defienda los intereses de nuestros pulmones verdes; hasta entonces, vivamos añorando los pedazos verdes que existían y que, por desgracia, ya no existen. Un pedazo de nuestra historia se va con las ramas de este árbol. 


D.E.P: Abeto de la iglesia del centro.

martes, 13 de agosto de 2013

LAS SUPERSTICIONES

Hoy martes y 13, de agosto de 2013, vamos a hablar de las supersticiones, como parte de las costumbres que tiene nuestro pueblo manchego. ¿Quién no ha oído a sus mayores referirse a las supersticiones como un pensamiento casi mágico para ahuyentar lo malo o atraer lo bueno? Nos adentraremos en el mundo supersticioso y veremos el origen de nuestras supersticiones más arraigadas.


El Diccionario de la Real Academia de la lengua española define superstición como "creencia extraña a la fe religiosa o contraria a la razón".


No es nuestra intención entrar en una disquisición filosófico-religiosa sobre el origen y la intencionalidad de las supersticiones. Sólo diremos que, desde siempre, han estado arraigadas al ser humano como símbolo o forma de atraer la buena o mala suerte y como creencia. De hecho, en el día a día siguen existiendo supersticiones mezcladas en todos los ámbitos de nuestra vida. En el diario El País, el 14 de abril de 2008, se informaba que la Agencia Espacial Rusa había cambiado el nombre de su misión para evitar el número 13.

Manolo Tena ya cantaba en 1992 una canción, incluida en su disco "Sangre Española", muy popular en España, llamada "Tocar madera". Proponemos recordar esta magnífica canción, compendio de muchas de las supersticiones, para adentrarnos en las supersticiones más arraigadas de nuestro pueblo y de la Mancha en general:


En la wikipedia, el origen etimológico de la palabra superstición viene a indicar 

Etimología del término: la palabra española «superstición» corresponde al verbo latino super-stare (‘permanecer sobre’, que para los romanos tenía el sentido figurado de «ser testigo» o «sobrevivir»). De acuerdo con Cicerón, y después Isidoro de Sevilla, la idea de trascender y perpetuarse a través de la realización constante de rituales subyacía en el uso de esta palabra.

En una de las numerosas listas del Diario 20 Minutos se incluye una lista de las 10 supersticiones más arraigadas de nuestra sociedad. Entre ellas está el Martes y 13, cruzar por debajo de una escalera, encontrar un trébol de cuatro hojas, cruzarse con un gato negro, etc... Definen la superstición de la siguiente forma:

Las supersticiones, no fundamentadas o asentadas de manera irracional en el ser humano, pueden estar basadas en tradiciones populares, normalmente relacionadas con el pensamiento mágico. El supersticioso cree que ciertas acciones (voluntarias o no) tales como rezos, ensalmos, conjuros, hechizos, maldiciones u otros rituales, pueden influir de manera trascendental en su vida.

Nuestro pueblo, como otros muchos lugares de España, ha tenido supersticiones a lo largo de su historia, especialmente relacionadas con malos augurios. El martes y 13 ha tenido y tiene una especial significación para todos nosotros. Tiene su origen en el día martes en el que por la wikipedia se hablaba que 

La muerte del Rey D. Jaime de Aragón y el destrozo que sus tropas sufrieron en Luxen un martes provocó que desde entonces comenzó el vulgo a llamar aquel día, que era martes, de mal agüero y aciago

y también en el número 13 porque 

Por su lado el número trece desde la antigüedad fue considerado como de mal augurio ya que en la Última Cena de Jesucristo había doce apóstoles y Jesús. Se considera a Judas el traidor como el número 13. La Cábala enumera a 13 espíritus malignos, al igual que las leyendas nórdicas; en el Apocalipsis, su capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia. También una leyenda escandinava cuenta que, según la misma tradición, en una cena de dioses en el Valhalla, Loki, el espíritu del mal era el 13º invitado. En el Tarot, este número hace referencia a la muerte y a la desgracia eterna y para otra vida.

Vicente Joaquín Bastús y Carrera, en 1862, en "La sabiduría de las naciones" establecía el significado que, desde antiguo, tiene el refrán "en martes no te cases, ni te embarques" 

En martes no te cases, ni te embarques. Entre el vulgo supersticioso es lo mismo que decir, en día aciago y funesto como el martes, no emprendas ningún negocio de importancia. El martes, tercer día de la semana consagrado al planeta y dios Marte, del que lomó el nombre y con cuya figura le representan, fue considerado entre los egipcios como dia de muy mal agüero, porque decían era el del nacimiento de Tifón, uno de los gigantes que se atrevieron a escalar el cielo. Entre los turcos es también el martes enumerado entre los días funestos, como el jueves lo era entre los griegos; por cuya razón no suelen ponerse en camino, ni emprender en él cosa importante. Nuestro ilustrado Feijóo habla detenidamente acerca del origen de esta preocupación, de la cual no estábamos nosotros exentos, y que logró desvanecer mucho con sus escritos. El origen de esta especie de proverbio dicen que fue el haber sido martes el día en que el rey D. Alfonso el Batallador, primero de Aragón, fue vencido por los moros, y muerto en la batalla de Fraga el año de 1134. Pero si la desgracia sucedió, como cree Zurita, el 7 de setiembre, este día fue viernes, y solo podrá favorecer la opinión tan vulgar y supersticiosa como la otra, de que la calidad de infausto comprende a los tres días de la semana en cuyos nombres entra la letra R, como martes, miércoles y viernes. De aquí el otro refrán: En Viernes, Miércoles y Martes, no te cases, ni te embarques. Hablando Mariana en su Historia de España —Año de 1276, libro XIV, Cap. 2— de la muerte del Rey D. Jaime de Aragón y del destrozo que sus tropas sufrieron en Luxen, dice: El estrago fue tal y la matanza que desde entonces comenzó el vulgo a llamar aquel día, que era martes, de mal agüero y aciago. Quevedo, riéndose de esta supersticiosa creencia, dice: El martes es día aciago, para los que caminan a pie, y para los que prenden. También dice: Martes toma todo lo que te dieren y no repares en cumplimientos.
En nuestro pueblo, al igual que en otros muchos de la Mancha, se utilizaba el martes y 13 como día aciago para negociaciones y bodas. "Martes y trece; ni a tu hija cases, ni a tu marrano mates". La mejor superstición y más curiosa con esta fecha tiene que ver con las gallinas, puesto que "si quieres que tu gallina huevos saque, no le pongas trece huevos ni la eches en martes".  

Todas las supersticiones se pueden dividir en cuatro grupos:



  • SUPERSTICIONES DE MAL AUGURIO. Estas supersticiones tienen que ver con augurios negativos relacionados con hechos naturales o determinados animales. Por ejemplo, los lagartos, sapos, culebras y demás reptiles en general siempre han sido vistos como portadores de malos augurios, desgracias o problemas futuros. Esta tendencia viene influida muchas veces por la creencia cristiana que asocia a estos animales con la personificación del mal o del diablo. Por ejemplo, el sapo que es muy beneficioso para las cosechas está relacionado con la personificación del mal, cuando es muy bueno para las cosechas porque las elimina de insectos. En nuestro pueblo se habla que cuando una lechuza aparecía por la noche y se posaba en un tejado, en esa casa habría una muerte futura. También en lo relacionado con verter el vino o derramar la sal: "Verter el vino es buen sino; derramar la sal es mala señal".


  •  SUPERSTICIONES DE BUEN AUGURIO. Este grupo de supersticiones son quizá las menos numerosas, pero sin embargo también están arraigadas en nuestro pueblo y en otros muchos. Suelen estar definidas como supersticiones que atraerán la suerte. Por ejemplo, siempre se dice que el que encuentra un trébol de cuatro hojas, hallará la buena suerte. En nuestro caso, nuestros antepasados atribuían a encontrarse una herradura muy buena suerte. De hecho, dice el refranero que "quien encuentre una herradura, guárdela para su ventura". Otra superstición muy arraiga es pisar el excremento de algún animal, ya que atrae la buena suerte, aunque el incauto que la pisó lleve las suelas manchadas de porquería con el consiguiente olor.

  • SUPERSTICIONES DE FUTURO. Normalmente hay un tipo de supersticiones agrupadas con los agentes climáticos que ayudaban a predecir un futuro más o menos próximo. No olvidemos que nuestro pueblo, por su eminente carácter agrícola estaba salpicado de supersticiones relacionadas con la predicción de fenómenos futuros. Pongamos el ejemplo de "agosto fríe el rostro, pero por la noche frío en rostro" o "lo que agosto madura, septiembre lo asegura".
  • SUPERSTICIONES CONTRA EL MAL AUGURIO. En nuestro caso, este grupo de supersticiones está muy relacionado con las supersticiones de buen augurio. Es obvio que una superstición contra el mal augurio ayuda también a atraer la buena suerte.  Por ejemplo, el hecho de "tocar madera" cuando nos referimos a algo es una superstición de lo más extendida para ir contra el mal augurio que pueden traer nuestras palabras o con la creencia de que la suerte estará de nuestro lado. También el decir "Jesús" cuando se estornuda, puesto que antiguamente se consideraba de mal augurio toser o estornudar, por la cantidad de epidemias de gripe y otras enfermedades que sufrió nuestro pueblo.

En Casas de Haro, y en la Mancha en general, siempre se ha tenido la creencia de mala suerte asociada a algunos animales o insectos como que un abejorro negro que pudiera aparecer por un patio o una casa, con su típico sonido al batir las alas, que era señal de desgracia o de muerte. Imaginaros el cartel que podría tener un lagarto verde. Por ejemplo, el mochuelo también tiene mal cartel: "el mochuelo es pájaro de mal agüero".

Cuando se hacían gachas en el pueblo, y había muerto alguna persona, se creía por superstición que el muerto venía a meter el dedo en la sartén. Además, también se habla que si se hacían gachas el día de los santos, cualquiera de los muertos venía a meter el dedo en la sartén. La informante María José Calvo Cuenca nos ha comentado que escuchaba a sus padres comentar que de todas las versiones que ha oído la que más credibilidad le da es la de que esta superstición viene de la época de hambruna. Se cuenta que unos paisanos estaban en plena faena del campo preparando una "sartená" de gachas. Sin embargo, ésta era demasiado pequeña para la cantidad de comensales que se ponían alrededor. Esa misma mañana había muerto alguien en el pueblo y no se le ocurrió a uno, el más avispado de todos, que el muerto, al que le gustaban mucho las gachas iba a venir a meter el dedo en las gachas. Los comensales, con asco y con cierto miedo, dejaron la sartén y este señor, muy avispado, se comió la sartén él solo. Añade nuestra informante que la moraleja de la historia es que "si tienes hambre y la posibilidad de comer, venga quien venga, vivo o muerto, no dejes de comer".


La religión y la simbología han tenido siempre arraigo en el ordenamiento de las creencias. Los números, que en principio no son ni buenos ni malos, asociados a la religión tienen un significado especial. En nuestro pueblo, al igual que en todos y siguiendo a Pascual Martínez en su libro "Tradiciones y costumbres de Casas de Benítez" editado por el Excmo. Ayuntamiento de Casas de Benítez. Albacete, 1996, se comenta que
El 3, la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
El 7; los Sacramentos son siete.
El 10; los Mandamientos son diez.
El 12; los apóstoles son doce.
El 33; la edad a la que murió Jesús era de treinta y tres años.
En conclusión, la superstición no es ni buena ni mala: forma parte de nuestro acerbo cultural y de nuestras tradiciones más enraizadas. Sin embargo, cualquiera pasaría por debajo de una escalera o no conservaría una herradura que se encontrara caminando en el campo. Son parte de nosotros mismos, de nuestros antepasados, y como tales no deja de ser pintoresco de nuestro carácter manchego enraizado con el devenir de la vida, la sociedad y de los elementos agrícolas.