Pedazos de nuestro pueblo, pedazos de nosotros mismos. Adéntrate en este blog y descubre trocitos singulares de nuestro presente y de nuestros antepasados. Espero que te guste y espero tus comentarios al final de los artículos.

sábado, 17 de enero de 2015

LOS QUINTOS

Es complicado hablar del fenómeno de las quintas y de los quintos. En primer lugar, porque prácticamente todos nosotros hemos vivido en mayor o menor medida tal fenómeno; y por otro lado, porque en los tiempos que corren ha sido una tradición tan arraigada que sería difícil describirla con veracidad, puesto que cada uno tiene sus recuerdos sobre su quinta, su año. Todos los hombres de nuestro pueblo tendrán en la memoria la fecha mágica de su 18 cumpleaños, no sólo por cumplir su mayoría de edad, sino también porque antiguamente se celebraba una tradición que hoy en día se ha ido perdiendo. Nos referimos a los quintos.

Una quinta es un año de nacimiento. Y todos los nacidos durante ese año son quintos o quintas. De ahí que Casas de Haro celebre cuando llegan festividades señaladas comidas o cenas de quintos. Por tanto decir que Fulano es de la quinta de Petrano es decir que los dos nacieron el mismo año. También se suele saludar en ocasiones a la persona que nació en tu mismo año como "quinto" o "quinta".

Los quintos eran aquellos mozos que iban a ser alistados en el ejército. Y por tanto, celebraban una fiesta alrededor de estas fechas. Había dos momentos del año en que salían los quintos. En diciembre, ya sabiendo el destino al que se iban a realizar el servicio militar, que salían por navidades y que pedían para pagar los gastos del anterior enero (si lo había) y llevarse algo de dinero al destino que le habían encomendado y todos aquellos que iban a salir durante ese año, que también disfrutaban de una fiesta, pero que pagaban lo que consumían a escote o lo dejaban debiendo en comercios o bares hasta diciembre de ese año en curso.

Normalmente, siempre había uno de los quintos que era el capitán (por ejemplo, en el vecino pueblo de Benítez, Pascual Martínez Martínez en "Tradiciones y costumbres de Casas de Benítez", Excmo. Ayuntamiento de Casas de Benítez, 1996, cuenta que se le llamaba "maestro") que era el que iba dando órdenes a todos los demás quintos. También disponía de una correa para hacer cumplir sus órdenes. El capitán era el quinto mayor, el que había nacido primero del año. Luego estaba el benjamín de la cuadrilla, aquel que había nacido el último del año, que era el que hacía las cuentas. Antiguamente, se solía nombrar a uno de los quintos estudiantes. Su vestimenta era sencilla, todos ellos llevaban unas gorras militares que iban pasando de generación en generación y de año a año.



Esta costumbre tuvo raigambre en nuestro pueblo y la gente estaba acostumbrada a convivir con la juventud, llamada a quinta. Los quintos se reconocían por un típico sonido, el de la turuta, que no era otra cosa que una caracola grande de mar que hacían sonar por las calles. Antiguamente también manejaban un carro en el que iban recogiendo cualquier tipo de leña para conformar la hoguera de San Antón, en su plazuela. Por supuesto, era la hoguera mayor del pueblo, y cuando estaba en ascuas, era tradición que los mozos de la quinta la fueran saltando uno a uno, a veces obligados por los correazos del capitán.

La ermita de San Antón es prácticamente tan antigua como el pueblo mismo. San Antón siempre ha sido un santo muy arraigado en la cultura española, dado su carácter protector de los animales. Y como pueblo agrícola y creyente, todo el mundo tenía una especial devoción al santo. El día anterior a su festividad, los quintos de ese año realizaban una hoguera con gavillas de sarmientos, leña caída o robada en dicha plaza. También se tenía por costumbre invitar a las quintas -a las chicas que habían nacido en ese mismo año-, durante la celebración de San Antón, o los días anteriores.



No era extraño encontrar muchos vecinos que también hacían una pequeña luminaria en la puerta de sus casas, a modo de vecindad, en la que compartían patatas, buñuelos, vino, aguardiente y otro víveres para celebrar el santo. En estos tiempos, ninguna calle del pueblo estaba alquitranada y prácticamente era la única diversión en un pueblo en el que el tiempo no discurría a la velocidad que disfrutamos ahora. Antiguamente un chiquillo podía ver los montones de ceniza el día de San Antón en todas las calles del centro, cercanas a la ermita de San Antón.


Se tiene constancia en nuestro Ayuntamiento del reemplazo de las quintas. El 11 de abril de 1841 tenemos el primer testimonio escrito de reemplazo y de quintas. Se realizaba el sorteo en la casa del alcalde, por no disponer de salón de sesiones, ni de Ayuntamiento y se avisaba del sorteo con el repique de las campanas, que finalizaba cuando había sido realizado el sorteo. Pero la costumbre de celebrar los quintos durante la festividad de San Antón tendríamos que remontarla a principios del siglo XX, dado que los reemplazos de mozos y las quintas se realizaban cercano el día 17 de enero, que era el día en que se celebraba San Antón y normalmente los mozos ya sabían que iban a formar parte del actual reemplazo y, por tanto, dispuestos a cumplir con el servicio militar. Por ejemplo, el 11 de enero de 1903, el Ayuntamiento realiza el reemplazo de mozos que recibirán el servicio militar obligatorio.

     Se trata de 13 personas que forman el reemplazo, sin embargo, seis de ellos han muerto, con lo cual 7 hombres son los que están alistados como quintos este año. El proceso de formación del alistamiento es el siguiente:
  •  Formación del alistamiento (Ayuntamiento, encargado del Registro Civil: Isidoro Perona Giménez y el Cura Párroco: Ramón V. Martínez.) 
  •  Se alistan los mozos que vayan a cumplir 20 años desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 1903. 
  •  La quinta para el reemplazo ordinario del ejército se forma conformando el Padrón y confrontando éste con el libro de bautismo, el registro civil y las listas de declaraciones de mozos. 
  •  Esta quinta también la pueden formar personas entre 20-40 años, que no hayan sido incluidos en sorteos anteriores. 
  •  Las copias aparecen fijadas “en los sitios de costumbre” durante 10 días.

Recordemos que durante los días de Navidad los quintos se hinchaban a comer, a beber y a andar de pedigüeños por las calles. En unas casas les daban dinero, en otras una botella de vino, en otra un conejo; en ocasiones, hasta saltaban algún corral que otro y realizaban algún destrozo de chiquillos. La cooperativa siempre ha facilitado vino a los quintos, también como tradición, prácticamente desde su fundación en 1956. También alguna vez ha sido sonada alguna deuda que han mantenido con algún establecimiento al que se han negado a pagar, o a circular por la calle ebrios, con cánticos, etc...

Durante los años 90 del pasado siglo, ya a finales del siglo XX, se elimina el servicio militar obligatorio, la antigua "mili"; en unos casos sustituyéndola por trabajos a la comunidad (los llamados objetores de conciencia), y dejando fuera del reemplazo a estudiantes, etc... Esta tradición moría tras estar arraigada en nuestra población. Y como tal se fue uno de los momentos más esperados por los chicos jóvenes del pueblo, el momento en que abandonaban la juventud y volvían de la mili hechos unos hombres, dispuestos a casarse, a trabajar y a formar parte del tejido social de Casas de Haro.










martes, 30 de diciembre de 2014

LA CORPORACIÓN MUNICIPAL DURANTE LA GUERRA CIVIL (1936-1939)

A modo de presentación, ilustraremos lo que el saber popular, que rara vez se equivoca, hacía de este fratricida conflicto.

Tengo un hermano en los rojos,
el otro está en regulares,
y los dos se pegan tiros
y la que llora es mi madre.

Hay en ocasiones en que las piezas del puzzle no terminar de casar. No sé si ustedes han tenido la ocasión de enfrentarse a un fenómeno en el cual había piezas que no ajustaban, quizá por falta de información o de un rigor científico del que adolecía dicho fenómeno.

En esta ocasión, ha pasado lo mismo. Han tenido que pasar años para que las piezas del puzzle, independientemente de lo que pasó antes, casaran. La tropelía que constituyó la Guerra Civil Española, a todos los niveles, nos dejó uno de los momentos más aciagos de nuestra historia actual. Son momentos que hoy en día tienen que movernos a la reflexión. Y no es mi intención autoerigirme juez: adolezco de los conocimientos y del ideario suficiente para contentar a unos y a otros.


Ha caído en mis manos un documento del Archivo Histórico Nacional, alojado en el portal de archivos del Gobierno de España (página 115-117), que mucho tiene que ver con nuestro pueblo: se trata de un informe que el alcalde de Casas de Haro, Zoilo Jiménez, manda a la autoridad superior, una vez acabado el conflicto civil, en el que facilita los nombres y los cargos de los anteriores alcaldes republicanos, en el período de 1936-1939.

He tenido también ocasión de leer las disertaciones en estas mismas contestaciones que tienen alcaldes vecinos y llama la atención una cosa: lo magnánimo que llega a ser don Zoilo Jiménez con los anteriores en el cargo. Y es que nuestro pueblo no destacó por ser de los más cruentos en la Guerra Civil, cosa que nos honra, pero también depende de una personalidad como la del Alcalde Constitucional de Casas de Haro, Juan Cerdán.

De él se cuenta que llegó a interponerse ante un pelotón del ejército rojo que venían al pueblo desde el vecino Minaya a llevarse a los sospechosos de apoyar al movimiento nacional, y llegó a decirles que él era la máxima autoridad en el pueblo y que si venían a matar a alguien que lo hicieran, matándolo primero a él.

También se cuenta que dio connivencia al cobijo que muchas madres daban a sus hijos, prófugos, de tal modo que cuando venían a aprovisionarse de trigo, harina, entre otros, él iba avisando casa por casa para que escondieran a sus seres queridos.


No pudo evitar la quema de las imágenes y la profanación de las dos iglesias, si bien en documentación del Socorro Rojo Internacional, la pequeña ermita de San Antón quedó intacta. No participo ni directa ni indirectamente en ningún acto que sembrara el caos o el terror en la población. Vecinas poblaciones hablan de tropelías y asesinatos en los que participaron alcaldes y corporaciones. Sin embargo, en Casas de Haro, no ocurrió nada de eso, y fue por la impronta de este habitante, Juan Cerdán Pérez.

De Juan Cerdán Pérez poco se sabe acabado el conflicto: fue encarcelado, pero obtuvo gracia de todas aquellas familias que él salvó y lo recordaron. Emigró con su familia. Poco se sabe también de lo mucho o poco que hizo por el pueblo, porque su gestión, al igual que toda la republicana sucumbió pasto de las llamas, una vez acabado el conflicto. No participó en la posterior resistencia de los maquis, en este lugar, de la que ya hablamos en otra ocasión.

"Contestado su comunicación referente a las personas que han integrado esta Corporación Municipal en el lapso de tiempo comprendido entre el 18 de julio de 1936 al 29 de marzo de 1939 en que fue liberada Cuenca, esta Alcaldía informa:
  • En 18 de julio de 1936, regía una Gestora Municipal integrada por las siguientes personas: Acisclo Moya Montero, Gregorio Sánchez Bueno, Antonio Cuenca Galán, Moisés Sevilla Rubio y Valentín Martínez y Martínez. El día 7 de agosto del mismo año se constituyó un Comité de enlace que en realidad rigió la vida local hasta el 23 de febrero de 1937 en que apareció el primer Consejo municipal. Este Consejo lo integraron: Juan Cerdán Pérez, Patricio Carretero Toledo, Alejandro Martínez Jiménez, Juan Pedro Montero Rosillo, Antonio Cuenca Galán, Emilio Galán Jiménez y Alejandro Peinado Bueno. El 2 de julio de 1938 se formó un nuevo Consejo por Juan Cerdán Pérez, Rafael Fernández Pérez, Juan José Rosillo Perona, Salvador Ortega Perona, Ciriaco Ramírez Paños, Bienvenido López Degado y José Julián Buedo Delgado, siendo sustituido Ciriaco Ramírez Paños en 15 de enero de 1939 por José Barredo Bollines. Finalmente, otro Consejo nombre en 1º de marzo de 1939 y por el que fueron designados Bienvenido López Delgado, Melitón Simarro Fernández, Francisco Sáiz Aroca, Joaquín Ortega Perona y Timoteo Martínez Toledo, cesó el 30 del mismo mes en que la capital fue ocupada por las fuerzas liberadoras.   
  • Sobre actuación y actividades de la Corporación, yo no sé nada; pero supongo que sería algo completamente gris y anodino.
  • Nada puedo decir sobre el paradero de sus componentes. 
  • Todos pertenecieron a organizaciones marxistas ocupando puestos directivos, Acisclo Moya Montero, Gregorio Sánchez Bueno, Juan Pedro Montero Rosillo, Salvador Ortega Perona, Ciriaco Ramírez Paños, Bienvenido López Delgado, Joaquín Ortega Perona y Timoteo Martínez Toledo (UGT); Juan Cerdán Pérez, Moisés Sevilla Rubio, Particio Carretero Toledo, Emilio Galán Jiménez y Alejandro Peinado Buedo (CNT) y Alejandro Martínez Jiménez, Juan José Rosillo Perona y Melitón Simarro Fernández (Partido Comunista). Además, en representación de sus respectivos sindicatos, formaron parte del Comité de enalce, Cerdán, Gregorio, Acisclo, Alejandro Martínez Jiménez, Antonio Cuenca, Bienvenido y Alejandro Peinado, en unión de otros que se omiten por no haber pertenecido a la Corporación, a la cual se circunscribe el informe. 
  • No hubo ninguna víctima. No intervinieron (las Corporaciones), ni directa ni indirectamente, en ningún otro desmán, aunque alguno de sus componentes aparezca complicado como miembro de las organizaciones referidas. 
  • No sé lo que harían para adueñarse de la Corporación. Los nombraría el Gobernador o quien fuera, supongo yo.
Dios guarde a VS muchos años.

Casas de Haro a 13 de octubre de 1942
El alcalde, Zoilo Jiménez.
- Sr. Fiscal-Delegado de la Causa General. Cuenca.



sábado, 27 de diciembre de 2014

SELLO DEL SIGLO XIX DE CASAS DE HARO

Cuando nos enfrentamos al fenómeno histórico de un hecho, hay en ocasiones en las que los detalles se nos escapan de las manos. Y no es término baladí encontrar pequeñas joyas que se conservan en el Archivo Histórico Nacional, alojado en el Portal de Archivos Españoles del Gobierno de España, y que podemos sacar a colación para ofrecerlas. 




En 1874, en plena I República Española, el Ayuntamiento de Casas de Haro responde a una cuestión formulada desde altas instancias y que tiene que ver con su sello, el que usa para rubricar asuntos ordinarios de las sesiones, papeles varios, etc... Y ese sello tiene un doble sentido, puesto que al declararse Ayuntamiento Constitucional, da a entender que esta con el régimen establecido, dada la importancia que para la historia de España del siglo XIX tienen las sucesivas Constituciones.

Y nos hallamos con los sellos que se utilizaban en ese entonces y que, en ese momento, no tendrían la importancia que ahora tienen, como motivo histórico para entender la importancia de la Constitución en nuestro Ayuntamiento, que ya tratamos en otra ocasión. Casas de Haro se proclama constitucional; en el siglo XIX, hasta 1873, durante las siete Constituciones -y algún que otro proyecto- promulgados, nuestro pueblo se declara enteramente constitucional y dentro del poder establecido. En la sublevación contra la Corona, de varios años atrás, concretamente el 20 de junio de 1869, se provee de una nueva constitución, con el reinado de Amadeo I de Saboya, nuestro Ayuntamiento también participará:

“Seguidamente fue leída la Constitución sancionada por las Cortes Constituyentes, la que fue promulgada con el mayor entusiasmo, dándose varios vivas en la plaza mayor, se hallaba una bandera a la constitución a las cortes y al gobernador aplazando su juramento hasta que la superioridad lo disponga”.

De hecho, ante la pregunta, nuestro Ayuntamiento responde del siguiente modo, confirmando la historia de nuestros sellos.

"Viene usándose el precedente sello desde el año 1.835 y se desconoce su etimología por no haber antecedentes en este archivo municipal" 


Por tanto, no es de extrañar que nuestro pueblo siempre haya sido constitucional, y se haya incluido en todos y cada uno de los momentos históricos de nuestro país, pasando por la I República, siguiendo por la etapa monárquica y alzándose en la Guerra Civil. Siempre ha abrazado el momento histórico.

Este sello que hoy presentamos fue modificado en pleno siglo XX, y posteriormente, durante la época republicana, modificado. Después, a partir de 1939, se usó otro sello, con la efigie del águila imperial (símbolo nacional) y, últimamente, con la llegada de la democracia, vemos el sello con el escudo de nuestra bandera. 

FUENTE: PARES (Portal de Archivos Españoles), digitalizado por Archivo Histórico Nacional